
Sean Grayson, el exoficial del alguacil de Illinois condenado por matar a Sonya Massey después de que ella llamó al 911 para pedir ayuda, murió este domingo en prisión, informó su abogado Daniel Fultz.
Grayson, de 32 años, cumplía una condena de 20 años por asesinato en segundo grado y llevaba unos seis meses en una prisión estatal.
Fultz dijo que Grayson murió alrededor del mediodía, pero no precisó la causa. El exoficial padecía cáncer de colon, que había avanzado hasta la etapa 4 y se había extendido al hígado y los pulmones. En julio, la Junta de Revisión de Prisioneros de Illinois rechazó por unanimidad su solicitud de libertad por motivos médicos.
La muerte de Grayson ocurrió poco menos de un mes después de que la junta rechazara su petición de salir de prisión debido a su enfermedad. En ese momento, sus abogados argumentaron que su estado de salud justificaba una liberación anticipada.
El asesinato que quedó grabado
El caso se remonta al 6 de julio de 2024, cuando Massey, una mujer negra de 36 años, llamó al 911 porque temía que hubiera un intruso fuera de su casa, cerca de Springfield.
Grayson y otro agente, Dawson Farley, acudieron al domicilio y revisaron el exterior antes de hablar con Massey. Las cámaras corporales de los agentes registraron lo ocurrido después.
Dentro de la vivienda, Grayson le pidió a Massey que alejara una olla con agua hirviendo de la estufa. La mujer tomó el recipiente y, durante la discusión, dijo: “Te reprendo en el nombre de Jesús”.
Grayson sacó su arma y le ordenó que soltara la olla. Massey dejó el recipiente en el suelo y se agachó detrás de una barra, pero volvió a tomarlo. Grayson disparó tres veces y la hirió en la cara.
El exoficial sostuvo durante el juicio que creyó que Massey intentaría arrojarle el agua hirviendo. Sin embargo, el jurado lo declaró culpable en octubre de 2025 de asesinato en segundo grado, un cargo menor al de asesinato en primer grado que enfrentaba inicialmente.
El juez le impuso en enero la pena máxima prevista para ese delito: 20 años de prisión. Durante la sentencia, el juez David Cadagin cuestionó la actuación de Grayson y señaló que había mostrado un “arrebato de ira” durante el encuentro con Massey.
La llamada que terminó en tragedia
El caso provocó indignación en Estados Unidos porque Massey había pedido ayuda a la policía y terminó asesinada dentro de su propia casa.
Las imágenes de las cámaras corporales mostraron el momento en que Grayson disparó contra ella. El otro agente que acudió al domicilio no utilizó su arma y no fue acusado.
Tras el tiroteo, Grayson fue despedido. Su actuación también provocó una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre las prácticas del condado de Sangamon.
La investigación federal concluyó con un acuerdo que obligó al condado a reforzar la capacitación policial en técnicas de desescalada, recopilar más información sobre el uso de la fuerza y mejorar los procedimientos para contratar agentes. El caso también impulsó cambios en Illinois para aumentar la transparencia sobre los antecedentes de quienes buscan empleos en las fuerzas del orden.
La familia de Massey también obtuvo una reparación económica. En febrero de 2025, el condado de Sangamon aprobó un acuerdo de $10 millones de dólares con sus familiares por la muerte de la mujer.
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