
El presidente Donald Trump reavivó sus críticas contra los países integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al asegurar que Washington continúa asumiendo una carga financiera desproporcionada para la defensa de la alianza, a pocos días de la cumbre que reunirá a los líderes del bloque el 7 y 8 de julio.
A través de una publicación en Truth Social, el mandatario sostuvo que Estados Unidos destina mucho más dinero que cualquier otro miembro para sostener la capacidad militar de la organización sin recibir, según afirmó, beneficios equivalentes. “Estados Unidos gasta más dinero en la OTAN que cualquier otro país, con gran diferencia, para protegerlos, sin obtener ningún beneficio a cambio”, escribió Trump, acompañado de una lista con cifras de inversión en defensa correspondientes al periodo de 2014 a 2025.
Según los datos difundidos por el presidente, Estados Unidos habría destinado cerca de 999,000 millones de dólares durante ese lapso, muy por encima de Reino Unido, con 90,500 millones; Francia, con 66,500 millones; Italia, con 48,800 millones, y Polonia, con 44,300 millones. Trump concluyó su mensaje calificando la situación como “ridícula”.
Persisten las diferencias sobre el gasto en defensa
Las declaraciones del mandatario se producen en un momento en que la OTAN busca reforzar la cohesión entre sus miembros frente a los desafíos de seguridad internacional y mientras continúa el debate sobre el reparto de las responsabilidades financieras dentro de la alianza.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha insistido en que los socios europeos deben incrementar su inversión militar y asumir una mayor parte de los costos de defensa colectiva. El presidente ha sostenido que Estados Unidos no debe continuar financiando de manera predominante la seguridad del bloque.
En distintas ocasiones también ha cuestionado el respaldo de algunos aliados a las prioridades estratégicas de Washington y ha advertido sobre la posibilidad de reducir la presencia militar estadounidense en Europa. Incluso ha planteado la posibilidad de abandonar la alianza, aunque una decisión de esa magnitud requeriría la participación del Congreso y no puede ser adoptada únicamente por el Poder Ejecutivo.
Las diferencias también se han hecho evidentes respecto a la respuesta de varios aliados frente a las recientes crisis internacionales, incluidas las tensiones derivadas del conflicto con Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania.
La cumbre buscará proyectar unidad frente a los desafíos globales
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha intensificado los esfuerzos diplomáticos para preservar la unidad entre los países miembros antes del encuentro de líderes. Tras reunirse con Trump en Washington la semana pasada, adelantó que durante la cumbre se anunciarán nuevos contratos de defensa por miles de millones de dólares, una medida que podría beneficiar a empresas estadounidenses y fortalecer la cooperación industrial entre los aliados.
La reunión también servirá para evaluar el compromiso de los miembros con el incremento del gasto militar. Los aliados acordaron recientemente elevar de forma gradual la inversión en defensa hasta alcanzar el equivalente al 5% del Producto Interno Bruto para 2035, aunque algunos gobiernos han expresado reservas sobre el calendario y la viabilidad de ese objetivo.
Mientras la OTAN intenta presentar un frente unido ante las amenazas de seguridad que enfrenta Europa, las reiteradas críticas de Trump mantienen abiertas las diferencias sobre el futuro de la alianza y el papel que deberá desempeñar Estados Unidos en su estrategia de defensa colectiva.
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