Vuelo de Delta de París a Seattle aterriza de emergencia en Londres por una falla en el baño

Un vuelo de Delta Air Lines que cubría la ruta entre París y Seattle tuvo que realizar un aterrizaje no programado en Londres después de que la tripulación detectara un problema mecánico relacionado con uno de los baños del avión.

El vuelo Delta 81 había despegado el 13 de agosto del aeropuerto Charles de Gaulle, en París, con destino al Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma, en Washington.

El avión, un Airbus A330-900, transportaba a 209 pasajeros y 13 miembros de la tripulación cuando la situación obligó a modificar el itinerario.

La aeronave fue desviada hacia el aeropuerto de London Heathrow, donde la tripulación declaró una emergencia ante los controladores aéreos debido a que el avión tendría que realizar un aterrizaje con un peso superior al habitual.

Pese a la declaración de emergencia, el avión aterrizó de manera normal y segura en Londres.

Delta confirmó una falla relacionada con uno de los baños

La aerolínea explicó que la tripulación había reportado un problema mecánico relacionado con un baño del avión.

Una vez en Heathrow, personal de mantenimiento de Delta inspeccionó y atendió la aeronave para intentar solucionar la falla antes de que pudiera continuar su recorrido.

“Nos disculpamos con nuestros clientes por su experiencia y el retraso”, señaló un portavoz de Delta al explicar el desvío del vuelo.

La compañía indicó que su prioridad era llevar a los pasajeros a sus destinos “lo más rápido y seguro posible”.

Delta no proporcionó detalles adicionales sobre la naturaleza exacta de la falla mecánica ni especificó qué reparaciones fueron necesarias para que el avión pudiera continuar operando.

El avión tuvo que cambiar nuevamente de ruta

El desvío a Londres no fue el único cambio que enfrentaron los pasajeros.

Después de que los trabajos de mantenimiento terminaron en Heathrow, el Airbus A330-900 volvió a despegar. Sin embargo, no pudo dirigirse directamente hacia Seattle debido a las restricciones relacionadas con el tiempo de servicio disponible para la tripulación.

La aeronave voló entonces hacia Nueva York, donde aterrizó en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy.

Los pasajeros tuvieron que pasar por los controles de Aduanas de Estados Unidos en JFK antes de continuar su viaje hacia Seattle.

Una emergencia que terminó sin heridos

Aunque la tripulación declaró una emergencia antes de aterrizar en Heathrow debido a las condiciones del avión, la maniobra se realizó de manera segura.

No se reportaron personas heridas como consecuencia del incidente.

La situación, sin embargo, provocó retrasos y obligó a los pasajeros a realizar una escala inesperada en Reino Unido y posteriormente otra en Estados Unidos antes de alcanzar su destino final en la costa oeste.

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