Una intensa lluvia cae sobre la entrada de una lujosa mansión. Juan, un empresario vestido con un elegante traje negro, sale del lugar rumbo a su automóvil. De repente, una mujer embarazada, empapada por la lluvia, corre desesperadamente hacia él y lo toma del brazo.
Marian: ¡Juan! ¡No puedes seguir huyendo! ¡Mírame a los ojos!
Juan intenta soltarse mientras varias personas observan la escena.
Juan: Suéltame. No te conozco.
Marian, con lágrimas mezclándose con la lluvia, coloca una mano sobre su vientre.
Marian: ¿De verdad vas a decir eso delante de todos? Este bebé es tu hijo.
Los transeúntes comienzan a sacar sus teléfonos y a grabar.
Juan: Estás mintiendo. Solo quieres mi dinero.
Marian niega con la cabeza.
Marian: Si fuera por dinero, habría hablado hace meses. Vine porque ya no puedo seguir callando.
Con manos temblorosas, abre su bolso y saca un sobre grueso, sellado con cera roja.
Lo levanta frente a todos.
El rostro de Juan cambia por completo.
Juan: Guarda eso… aquí no.
Marian lo mira fijamente.
Marian: ¿Por qué? ¿Tienes miedo de que todos descubran lo que hay dentro?
En ese instante, un hombre de traje sale corriendo de la mansión.
Hombre: ¡Señor Juan! ¡No deje que abra ese sobre!
Marian rompe lentamente el sello mientras todos contienen la respiración.
Levanta los documentos y dice con firmeza:
Marian: Cuando todos vean esta prueba… nadie volverá a creer en ti.