
Los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) figuran entre las organizaciones criminales latinoamericanas que operan en al menos 12 países de Europa, de acuerdo con una investigación publicada este martes por el diario británico The Guardian.
El reportaje, elaborado por el periodista Andrei Netto a partir de información policial y de inteligencia, así como de entrevistas con jueces, fiscales y especialistas, documenta la expansión de redes delictivas procedentes de México, Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela y Estados Unidos.
La investigación señala que estas organizaciones han establecido vínculos con mafias europeas para ampliar sus actividades, principalmente relacionadas con el tráfico de drogas, en un mercado que ofrece mayores márgenes de ganancia.
Uno de los principales indicadores del crecimiento de esta actividad es el incremento de 471% en las incautaciones de cocaína en Europa entre 2014 y 2024, según los datos recopilados por el medio británico.
Durante ese periodo también aumentó el número de laboratorios clandestinos desmantelados, incluidos algunos utilizados para procesar drogas sintéticas.
Entre los territorios donde se ha identificado una presencia destacada de estas redes se encuentran España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia. También se han detectado actividades en Alemania, Rumania, Croacia y Eslovaquia.
La investigación advierte que el alcance de las organizaciones latinoamericanas podría ser mayor debido a la colaboración con grupos criminales locales y a la existencia de operaciones que no necesariamente requieren una presencia permanente de sus integrantes.
Sinaloa y CJNG, entre las organizaciones identificadas
Además de los dos cárteles mexicanos, el reportaje menciona a organizaciones colombianas como el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y facciones disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
También identifica al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho, de Brasil; al Tren de Aragua, de Venezuela, y a las pandillas Barrio 18 y MS-13.
De acuerdo con el análisis, estas agrupaciones han aprovechado las conexiones con estructuras delictivas europeas para fortalecer sus redes de distribución y ampliar su alcance internacional.
La presencia de los grupos mexicanos no implica necesariamente que controlen territorios europeos. Su actividad también puede desarrollarse mediante intermediarios, emisarios y acuerdos comerciales con organizaciones establecidas en la región.
Europa, un mercado atractivo para el narcotráfico
El crecimiento de las redes criminales latinoamericanas coincide con el aumento de la producción de cocaína en Sudamérica y la demanda en Europa.
Según la investigación, la combinación de precios y márgenes de ganancia convierte al continente europeo en un destino atractivo para estas organizaciones, que buscan diversificar sus mercados y fortalecer sus conexiones internacionales.
Los hallazgos muestran que el fenómeno ya no se limita al traslado de drogas entre continentes, sino que involucra relaciones con organizaciones locales y actividades criminales que se extienden a distintos países.
La investigación de The Guardian subraya que la cooperación internacional y el intercambio de información entre las autoridades son elementos centrales para dimensionar y combatir la expansión del crimen organizado latinoamericano en Europa.
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