
La condena de 11 años y un mes de prisión contra el opositor ruso Lev Shlosberg provocó una nueva ola de críticas contra las autoridades de Rusia y puso bajo escrutinio el creciente cierre del espacio para las voces contrarias a la guerra en Ucrania.
Amnistía Internacional calificó el fallo como una represalia por el ejercicio de la libertad de expresión. Marie Struthers, directora de la organización para Europa Oriental y Asia Central, afirmó: “Su arbitrario enjuiciamiento y condena es una represalia manifiesta por su ejercicio del derecho a la libertad de expresión para pedir la paz”.
La organización pidió la liberación inmediata e incondicional del dirigente del Partido Democrático Ruso Yábloko y reclamó la derogación de las leyes utilizadas para castigar las expresiones pacíficas contra la guerra. Para Amnistía, el caso no puede analizarse de manera aislada, pues coincide con nuevas medidas contra el partido al que pertenece Shlosberg.
En paralelo, la Corte Suprema rusa rechazó la apelación de Yábloko y confirmó su exclusión de las elecciones parlamentarias de septiembre, con lo que la única formación política registrada que mantiene una posición abiertamente contraria a la guerra quedó fuera de la contienda.
Para organizaciones defensoras de derechos humanos, el caso de Shlosberg refleja un problema mayor: las leyes adoptadas después de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 han permitido perseguir expresiones críticas bajo acusaciones de “desacreditar” al Ejército o difundir información considerada falsa.
La consecuencia política es especialmente significativa. Yábloko ya no podrá llevar a las urnas una alternativa electoral abiertamente antibélica, mientras uno de sus principales dirigentes permanecerá preso durante más de una década, lo que para muchos se traduce en otro paso de la campaña del Kremlin para silenciar la disidencia antes de las elecciones parlamentarias.
El propio Shlosberg convirtió su última intervención ante el tribunal en una denuncia contra ese proceso. “En realidad, en esta sala judicial yo soy la Federación Rusa, a la que han metido en una jaula y quieren obligar a callar”, afirmó.
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