
Expertos la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzaron una nueva alerta por el deterioro de las condiciones de vida en Cuba y advirtieron que las recientes medidas de Estados Unidos pueden llevar a la isla hacia una situación que calificaron como una “Gaza silenciosa”.
Los especialistas condenaron las nuevas sanciones estadounidenses y señalaron que forman parte de una estrategia de presión que, en su opinión, busca alterar el orden constitucional cubano mediante amenazas y coerción.
“Las consecuencias humanitarias ya se están convirtiendo en una crisis en toda regla que amenaza los derechos a la salud, la vida, la alimentación y el desarrollo”, señalaron los relatores y expertos de Naciones Unidas.
La advertencia ocurre mientras Cuba enfrenta una severa falta de combustible, apagones prolongados y problemas para mantener servicios esenciales. De acuerdo con Naciones Unidas, hospitales en La Habana han tenido que limitar sus servicios y los sistemas de bombeo de agua de La Habana y Santiago de Cuba han sufrido interrupciones por la falta de combustible, aumentando también el riesgo de enfermedades.
Las medidas de Washington se han endurecido desde comienzos de año y han afectado sectores estratégicos de la economía cubana. El último episodio se vivió el 23 de julio, cuando el Departamento del Tesoro estadounidense anunció nuevas designaciones y restricciones relacionadas con Cuba, en una nueva etapa de la política de presión económica de la administración de Donald Trump.
La crisis energética ya venía golpeando con fuerza a la población. En mayo, Naciones Unidas informó que las reservas de combustible estaban prácticamente agotadas y que la falta de suministros estaba afectando la generación eléctrica, el transporte y la prestación de servicios básicos.
El problema se ha reflejado en repetidos colapsos de la red eléctrica. La agencia Reuters reportó que Cuba sufrió tres apagones nacionales durante julio y posteriormente registró nuevos colapsos de la red, una muestra de la presión que enfrenta un sistema eléctrico envejecido y con escasez de combustible.
Los expertos de la ONU advirtieron que los efectos no se limitan a la electricidad. El transporte, el riego agrícola, el suministro de agua y otros servicios esenciales también están siendo afectados, con un impacto especialmente fuerte en niños, mujeres, adultos mayores, campesinos y otros grupos vulnerables.
“La alimentación nunca debe utilizarse como instrumento de presión política. Las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida y menoscaban el núcleo de la dignidad humana”, afirmaron.
ONU ya había advertido sobre la crisis
La alerta de los expertos llega después de varios llamados de Naciones Unidas sobre la situación humanitaria de la isla.
En mayo, el coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, señaló que la crisis energética estaba teniendo efectos sobre la salud, el agua, el saneamiento y otros servicios esenciales. Naciones Unidas también puso en marcha un plan de respuesta que busca atender las necesidades de unos 2 millones de personas.
La respuesta internacional también se ha incrementado. La Unión Europea anunció el 23 de julio otros 10 millones de euros en ayuda humanitaria para Cuba, destinados principalmente a medicamentos, atención sanitaria, alimentos, nutrición infantil, sistemas de agua y apoyo a comunidades afectadas por la escasez de combustible.
Washington acusa a Cuba de representar una amenaza
La nueva advertencia de los expertos de la ONU coincide con una escalada política entre Washington y La Habana.
El 20 de julio, el Departamento de Estado estadounidense publicó un extenso informe titulado “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI”, en el que presenta al gobierno cubano como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y lo acusa de mantener durante décadas redes de espionaje, influencia y apoyo a movimientos radicales.
El informe forma parte de la ofensiva política de la administración Trump contra el gobierno cubano. El País señaló que el documento sostiene que La Habana ha desarrollado durante décadas actividades de espionaje, infiltración y apoyo a movimientos radicales en Estados Unidos.
Los expertos de derechos humanos cuestionaron, sin embargo, que Washington utilice esas acusaciones para justificar medidas que terminan afectando a la población civil. También sostuvieron que las sanciones unilaterales estadounidenses contravienen la Carta de Naciones Unidas y forman parte de una estrategia más amplia de presión para provocar un cambio político en la isla.
“El Gobierno de Estados Unidos debe cesar todas las amenazas y actos hostiles contra la soberanía de Cuba y revocar todas las medidas que ha impuesto al país y que son contrarias al derecho internacional”, afirmaron.
Los especialistas pidieron además que el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU aborden el asunto con urgencia como una cuestión relacionada con la paz y la seguridad internacionales.
La advertencia sobre una posible “Gaza silenciosa” busca poner el foco en una consecuencia concreta de la disputa entre Washington y La Habana: mientras ambos gobiernos mantienen su enfrentamiento político, los efectos de la crisis energética y económica recaen directamente sobre la población cubana.
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