
China está planeando enviar perros robots a la Luna para colaborar con astronautas en la construcción y operación de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), reporta el medio South China Morning Post.
El gigante asiático está “extendiendo la frontera de los vuelos espaciales tripulados desde la órbita terrestre hasta la Luna”, escribieron científicos de la Academia de Tecnología Espacial de China, en un estudio publicado en la revista Chinese Space Science and Technology.
Cómo trabajarían humanos y robots en la Luna
El plan prevé que tres astronautas operen junto a robots en la superficie lunar. Un astronauta controlaría a dos perros androides en terreno mientras otro humano recolectaría muestras de rocas y cumple otros objetivos científicos.
Un tercer astronauta permanecería dentro de un astromóvil presurizado del tamaño de una furgoneta, coordinando la misión y controlando otros robots según fuera necesario.
Tareas de extracción de los robots
Los robots jugarían además un papel clave en la extracción de recursos lunares: recolección de hielo de agua, extracción de minerales, conversión de tubos de lava en hábitats y construcción con materiales locales.
Los tubos de lava son túneles subterráneos que se forman cuando la lava volcánica fluye, la superficie se solidifica y el interior queda hueco.
Compañeros, no solo herramientas
La red colaborativa de robots cuadrúpedos, vehículos con ruedas y brazos articulados asumirá tareas rutinarias: patrullas e inspecciones diarias, regulación del aire y la temperatura, limpieza de espacios habitables, cuidado de plantas y preparación de comidas.
“El hombre y el perro vivirán y trabajarán codo con codo. El perro robot incluso custodiará la estación de investigación lunar. ¿Pero de quiénes?“, bromea el medio especializado Interesting Engineering.
Además, tendrían capacidad para conversar con los astronautas y hacerles compañía, aliviando la carga psicológica de vivir en un entorno aislado.
“El modelo de colaboración entre humanos y robots propuesto permite aprovechar las fortalezas complementarias de ambos, sirviendo como referencia para la futura construcción y operación eficiente de la estación de investigación lunar de China”, añadieron los científicos.
La construcción de la base y sus plazos
China quiere llevar astronautas a la Luna antes de 2030 y tener la ILRS en pleno funcionamiento para 2035, junto con Rusia y otros socios internacionales, cerca del polo sur lunar. Para 2045 planea una estación en órbita lunar que amplíe el complejo.
Cada módulo lunar mediría unos tres metros de diámetro, con un volumen interno de aproximadamente 16 metros cúbicos y una masa cercana a las 10 toneladas.
Estos módulos estarían fabricados con materiales resistentes a la radiación, las temperaturas extremas y el polvo lunar, conectados entre sí mediante corredores de acoplamiento.
China también prepara la misión no tripulada Chang’e-7, cuyo lanzamiento está previsto para finales de agosto de 2026. Su objetivo es buscar hielo de agua en el polo sur lunar, un recurso que podría ser vital para los futuros habitantes de la base.
Los desafíos que quedan por resolver
Los investigadores reconocen que operar robots en la Luna no será sencillo. La mayoría de los modelos con inteligencia artificial (IA) han sido entrenados en entornos terrestres que simulan el suelo lunar. Tomará tiempo mejorar los sistemas de IA en terreno, en una misión que tiene margen mínimo de error.
A eso se suma la falta de infraestructura digital. La futura base deberá construir desde cero sus propios sistemas de comunicación y navegación antes de que humanos y robots puedan coordinarse eficazmente a largas distancias.
La futura exploración lunar, concluyen los autores, dependerá de la “toma de decisiones liderada por astronautas y el trabajo realizado por robots autónomos”.