
Pocos vecinos de Ucrania se han visto tan afectados por los ataques aéreos rusos como Rumania. Desde febrero de 2022, 34 drones rusos y varios misiles han violado el espacio aéreo rumano. La mayoría de los incidentes, 19 en total, ocurrieron en 2026.
Los drones han explotado varias veces sobre territorio rumano. El incidente más grave ocurrió el 29 de mayo de 2026, cuando un dron ruso impactó contra un edificio de apartamentos en la ciudad de Galati, destruyéndolo. Dos personas resultaron heridas y decenas de vecinos tuvieron que ser evacuados.
Aunque estos episodios ya se consideran provocaciones sistemáticas de Rusia, la respuesta de Bucarest había sido limitada. Tras casi cada incidente, el embajador ruso era convocado al Ministerio de Exteriores, pero nunca se habían derribado drones.
Eso cambió el fin de semana pasado. En apenas 48 horas, la Fuerza Aérea rumana derribó tres drones rusos que habían penetrado en su espacio aéreo. Un cuarto dron estuvo a punto de ser abatido el lunes (27.07.2026), pero abandonó el espacio aéreo rumano antes de la planeada destrucción.
Un cambio de postura
Hasta ahora, el Gobierno y las Fuerzas Armadas rumanos respondían con explicaciones ambiguas cuando se les preguntaba por qué no derribaban los drones rusos. Esta vez, el presidente Nicusor Dan, el primer ministro interino Ilie Boloyan, el ministro de Defensa Radu Miruta y la ministra de Exteriores Oana Toiu felicitaron públicamente a la defensa aérea por su “profesionalidad, valentía y eficiencia”.
El experto en defensa Adrian Popa calificó la decisión como “categóricamente positiva para el Ejército, para Rumania y para la OTAN”. En el portal G4Media escribió: “Esto eleva nuestra moral y nos beneficia a nivel internacional. Estamos demostrando que progresamos en la defensa de nuestro territorio y que estamos superando la mentalidad de simplemente esperar y preocuparnos por la posibilidad de que un dron caiga sobre nosotros”.
El primero de los drones penetró unos 220 kilómetros en territorio rumano antes de ser derribado cerca de la localidad de Padina. Sus restos cayeron en tierras agrícolascampos de cultivo, y posteriormente se confirmó que era de origen ruso. Los otros dos fueron abatidos sobre el delta del Danubio y el mar Negro.
Con ello, Rumania sigue el ejemplo de Polonia y Estonia, que ya habían derribado drones que violaron su espacio aéreo.
Reacciones internacionales
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó al Ejército rumano por su “respuesta rápida y eficaz” y le agradeció su contribución a la seguridad europea. La presidenta moldava, Maia Sandu, afirmó que la seguridad de Rumania también es la de Moldavia.
El ministro de Exteriores ucraniano, Andriy Sybiha, calificó la incursión de los drones como “una clara señal del total desprecio del Kremlin por el derecho internacional, la soberanía nacional y la seguridad europea”. Asimismo, añadió que “la respuesta debe ser proporcional a la magnitud de la amenaza” y reclamó un paquete conjunto de disuasión para Ucrania y Europa.
Debate político interno
Sus críticos recordaron que el partido votó contra una ley que habría permitido reaccionar con mayor rapidez ante este tipo de incursiones. El eurodiputado liberal Virgil Popescu respondió al líder de AUR, George Simion: “Ni una palabra sobre quién envió los drones. Solo ataques contra las instituciones del Estado rumano. Los drones fueron enviados por tu amigo Putin. Bueno, por tu jefe”.
Mientras tanto, Bucarest estudia expulsar a un diplomático ruso y analiza convocar consultas con sus aliados de la OTAN en virtud del artículo 4 del tratado. La ministra de Exteriores, Oana Toiu, resumió así la preocupación del Gobierno: “No es un incidente aislado, sino un patrón recurrente”.
El portal Spotmedia concluye que las protestas diplomáticas son necesarias, pero insuficientes: cada incidente debe investigarse con cautela, aunque sin restar importancia a la creciente frecuencia de las incursiones rusas.