La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una de las sanciones políticas más contundentes contra el congresista republicano Chuck Edwards, luego de una investigación que concluyó que mantuvo una conducta poco profesional e inapropiada con dos mujeres jóvenes que trabajaron para él.
La resolución fue aprobada con 413 votos a favor y solo 2 en contra, una muestra del amplio respaldo bipartidista al castigo. Edwards permaneció de pie en el pleno mientras se leía públicamente la resolución de censura. El congresista de Carolina del Norte había intentado convencer a sus colegas de rechazar la medida.
El Comité de Ética de la Cámara publicó en agosto un informe en el que encontró razones suficientes para considerar que Edwards violó las reglas relacionadas con acoso sexual y ambientes laborales hostiles. El propio Comité de Ética confirmó que recomendó formalmente la censura después de concluir su investigación.

Regalos, viajes y mensajes personales bajo la lupa
El caso no se centró en una relación sexual. De hecho, el comité señaló que no encontró evidencia de actividad sexual ni de propuestas explícitas de ese tipo. El problema, según la investigación, fue el patrón de comportamiento y la relación de poder entre el congresista y sus subordinadas.
De acuerdo con el informe, Edwards entregó a las dos mujeres regalos costosos, entre ellos joyería, bolsos de diseñador, flores, una batidora KitchenAid y una aspiradora robot. También hubo invitaciones a cenas privadas, viajes, actividades personales y tratamientos de spa.
El congresista incluso escribió poemas para una de ellas y organizó una presentación musical durante su cumpleaños. En otro episodio mencionado por los investigadores, habría faltado a votaciones para ayudar a decorar su árbol de Navidad.
El comité concluyó que ambas mujeres se sentían incómodas con algunas de esas atenciones y que su posición como empleadas las colocaba en una situación difícil frente a quien era su jefe.

El informe fue tajante al señalar que un integrante del Congreso no debería aislar a una empleada, comentar repetidamente sobre su apariencia o peso, enviar mensajes personales durante la noche, pagar vacaciones o gastar miles de dólares en regalos para miembros de su equipo.
Edwards admite errores, pero rechaza el señalamiento
Antes de la votación, Edwards ofreció un discurso en el que reconoció haber tenido un mal juicio y pidió disculpas a las dos mujeres y a su esposa.
“El arrepentimiento no implica una admisión de acoso sexual”, sostuvo el republicano, quien aseguró que sus intenciones estaban relacionadas con la amistad y el respeto que sentía por las empleadas.
Después de la votación, mantuvo su postura. “Respeto la votación de la Cámara. No acepto la conclusión a la que llegó”, escribió en redes sociales.

También había enviado una carta de 22 páginas a sus colegas para defenderse. En ella argumentó que una amistad afectuosa, un regalo, un cumplido o incluso la poesía no deberían considerarse por sí mismos conducta sexual inapropiada. La carta fue obtenida y citada por CBS News.
Sin embargo, el Comité de Ética consideró que evitar un contacto físico o una propuesta sexual explícita no era suficiente para descartar una conducta que podía interpretarse como una insinuación.
El caso ya había tenido consecuencias políticas para Edwards. Aunque sostuvo que el informe lo exoneraba de una acusación de acoso sexual explícito, decidió no buscar la reelección pocos días después de la publicación del reporte.
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