Congresista republicano acusa a Sheinbaum de desafiar política de Trump hacia Cuba

La decisión de México de mantener el envío de ayuda humanitaria a Cuba abrió un nuevo frente de tensión política con Washington. El congresista republicano Carlos Giménez, de origen cubano, acusó este miércoles a la presidenta Claudia Sheinbaum de “socavar” la estrategia de presión del gobierno de Donald Trump contra La Habana y advirtió que esta postura podría repercutir en la relación entre México y Estados Unidos.

“Desde el Congreso de USA, denunciamos al desgobierno corrupto de México por seguir socavando la política de Estados Unidos hacia el régimen asesino en Cuba”, escribió Giménez en español en su cuenta de X.

El legislador sostuvo que Sheinbaum “está perpetuando a la dictadura más longeva de la región” y cuestionó que México adopte esa posición mientras ambos países enfrentan una etapa de negociación comercial.

“Su pésimo accionar no es de una aliada cuando se pretende renegociar el T-MEC”, afirmó Giménez, antes de advertir: “No son buenos vecinos y tendrán que enfrentar las consecuencias”.

Las declaraciones del congresista se produjeron después de que Sheinbaum anunciara que México prepara un nuevo envío de ayuda humanitaria a Cuba, en medio de la grave crisis económica y energética que atraviesa la isla.

La postura mexicana no es nueva. En febrero y marzo, el gobierno de Sheinbaum ya había enviado cargamentos de alimentos e insumos mediante buques de la Armada de México. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó el 27 de marzo que un cuarto cargamento, de más de 96 toneladas, llevó principalmente frijol y arroz a Cuba, con lo que los envíos acumulados alcanzaron 3,125 toneladas de ayuda humanitaria.

El gobierno mexicano ha insistido en que su asistencia está dirigida a la población cubana y que se trata de una cuestión humanitaria, no de respaldo político al gobierno de Miguel Díaz-Canel.

La propia Sheinbaum explicó en febrero que México buscaba mantener separada la ayuda a los cubanos de la disputa diplomática en torno al suministro de petróleo. “Esto no es un asunto de los gobiernos, sino de apoyo para evitar una crisis humanitaria en Cuba”, afirmó entonces la presidenta.

La tensión aumentó después de que Trump endureciera su política hacia La Habana. En enero, la Casa Blanca declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba y estableció un mecanismo que permite imponer aranceles adicionales a países que proporcionen petróleo a la isla. La medida buscaba presionar al gobierno cubano y limitar sus fuentes externas de combustible.

Giménez se ha convertido en uno de los congresistas republicanos más activos en favor de una política de máxima presión contra el gobierno cubano. En enero pidió incluso que Washington suspendiera vuelos, remesas y envíos de petróleo hacia la isla, argumentando que esas medidas podrían aumentar la presión sobre el régimen para impulsar una transición política.

El choque con México adquiere mayor relevancia porque la política de Trump hacia Cuba ha ido más allá de las sanciones económicas. El mandatario estadounidense ha planteado públicamente la posibilidad de tomar el control de la isla, mientras su administración mantiene una estrategia destinada a presionar al gobierno cubano para que emprenda cambios políticos y económicos.

De ahí que la confrontación planteada por Giménez ocurre, por tanto, en un momento en que Cuba se convierte en un nuevo punto de fricción dentro de una relación México-Estados Unidos que ya enfrenta una compleja renegociación comercial. Y aunque el congresista habla de posibles “consecuencias”, sus declaraciones no representan por sí mismas una decisión oficial de la administración Trump sobre la relación con México.

Sigue leyendo: