El cierre del juicio contra Lindsay Clancy dejó una disputa que va más allá del desacuerdo entre los 12 integrantes del jurado. Para su abogado defensor, Kevin Reddington, un solo jurado fue responsable de impedir que el panel llegara a una decisión favorable para la acusada.
Reddington había pedido al juez William Sullivan que retirara a ese integrante después de que el presidente del jurado enviara una nota en la que señalaba que uno de sus compañeros había reconocido tener dudas sobre el caso, pero se negaba a aplicarlas al momento de decidir.

“Mi moción es para recusar a este miembro del jurado que se niega a escuchar sus instrucciones sobre la duda razonable”, sostuvo Reddington durante la audiencia.
El abogado insistió en que el problema no era simplemente una diferencia de opiniones entre los jurados, sino que uno de ellos estaría incumpliendo las instrucciones dadas por el tribunal. Incluso advirtió que regresar poco después con un juicio nulo provocado por ese integrante sería “una vergüenza”.
El juez Sullivan rechazó retirar al jurado. Explicó que la comunicación recibida no demostraba que el integrante se negara a cumplir la ley, sino que había expresado dudas y estaba evaluando la evidencia de una manera diferente. El juez preguntó a los miembros del panel si podían seguir sus instrucciones y todos confirmaron que sí.

El abogado culpa a un solo jurado
La tensión continuó durante el séptimo día de deliberaciones. Cuando quedó claro que el jurado seguía sin alcanzar un acuerdo, Reddington intentó evitar que Sullivan declarara el juicio nulo y pidió tiempo para acudir al Tribunal Supremo Judicial de Massachusetts.
La solicitud no prosperó y el juez finalmente disolvió al jurado.
Después, el abogado volvió a señalar directamente al integrante que, según su versión, había bloqueado el resultado. Reddington afirmó que los otros 11 jurados habían sido privados de la posibilidad de llegar a un veredicto por las acciones de una sola persona. Reuters reportó que el defensor describió la situación como si ese jurado hubiera “robado” siete semanas de trabajo a sus compañeros.
El caso ahora queda en manos de la fiscalía, que deberá decidir si intenta llevar nuevamente a Clancy a juicio. Una audiencia está prevista para el 29 de septiembre.

Trump dice que Clancy hizo algo “horrible”
En medio de la atención nacional que generó el caso, Donald Trump también fue cuestionado sobre Clancy y dejó clara su percepción sobre lo ocurrido.
El presidente dijo que conocía el caso por la amplia cobertura televisiva y calificó los hechos como una “tragedia horrible”.
“Ella hizo algo horrible, horrible. No puede ser peor”, declaró Trump.
Aunque evitó pronunciarse directamente sobre si Clancy debe ser declarada culpable o si su condición mental debe eximirla de responsabilidad penal, el presidente sí anticipó que tendrá que afrontar consecuencias.

“Pero ya verán cuál es el precio que hay que pagar. Habrá un precio”, afirmó Trump, quien mencionó como posibilidades un hospital psiquiátrico o la cárcel. También dio por posible que se celebre un nuevo juicio.
Clancy reconoció haber estrangulado a sus tres hijos, pero su defensa sostiene que en ese momento padecía psicosis posparto y que su estado mental le impedía comprender plenamente sus actos. La fiscalía ha mantenido que debe responder penalmente por las muertes.
Así, mientras la defensa insiste en que un solo jurado frustró el veredicto que buscaba, las declaraciones de Trump añaden una dimensión política y pública a un caso que todavía está lejos de terminar.
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