Los demócratas de la Cámara de Representantes se encuentran trazando el mapa de una ofensiva de supervisión contra el presidente Donald Trump si recuperan la mayoría en las elecciones de noviembre.
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, el juicio político no sería el primer movimiento. La estrategia sería comenzar por empresas, contratistas, bancos y otros actores vinculados al presidente para reunir documentos y evidencias.
La apuesta tiene una razón política. Durante el primer mandato de Trump, la Cámara lo sometió dos veces a juicio político y en ambas ocasiones fue absuelto por el Senado. Ahora, dirigentes y asesores demócratas consideran que lanzarse de inmediato contra la Casa Blanca podría terminar beneficiando al presidente. “No estamos aquí para destituir a Trump”, dijo al medio antes citado un alto asesor demócrata. “El objetivo es reunir pruebas a través de investigaciones que permitan responsabilizar a Trump”.

Empresas y contratos, bajo la lupa
Si los demócratas toman el control de la Cámara, tendrían capacidad para emitir citaciones, exigir documentos, llamar a testigos y organizar audiencias públicas. Según Reuters, ya han comenzado a enviar cartas a compañías y organizaciones que podrían quedar dentro de investigaciones.
Entre los asuntos mencionados aparecen contratos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), acuerdos con empresas privadas, donaciones, el financiamiento del salón de baile que Trump planea construir en la Casa Blanca y vínculos financieros relacionados con su familia. También figuran firmas como Apple, Alphabet, Palantir, Blackstone, BlackRock y compañías de Elon Musk, aunque la agencia de noticias no menciona la existencia de una lista definitiva de objetivos ni investigaciones formales contra esas empresas.

El juicio político sigue sobre la mesa
El escenario podría cambiar si las investigaciones arrojan pruebas de irregularidades graves. Robert Garcia y Jamie Raskin, dos demócratas de la Cámara, han señalado que ampliarían las pesquisas si su partido recupera la mayoría.
La Casa Blanca aseguró que está preparada para responder a las solicitudes de supervisión, sin importar quién controle la Cámara o el Senado. Mientras tanto, los demócratas apuestan por una estrategia gradual: primero obtener documentos y testimonios, después determinar si existe suficiente evidencia para avanzar hacia un juicio político contra Trump.
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