Donald Trump se abstiene de invitar observadores internacionales a las elecciones intermedias

A menos de tres semanas de llevarse a cabo las elecciones intermedias, el presidente Donald Trump se rehusó a contar con la presencia de observadores internacionales para evaluar el entorno electoral y formular recomendaciones orientadas a mejorar un proceso donde está en juego el control de la Cámara de Representantes y el Senado, así como la selección de 36 gobernadores.

A pesar de que Estados Unidos es uno de los 57 miembros de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), cuya función consiste en promover la democracia y los derechos humanos en los estados postsoviéticos, el magnate neoyorquino optó por rehuir a ofrecerles la bienvenida a sus observadores electorales, algo que no había sucedido con ningún presidente estadounidense desde 2002.

De hecho, cualquier comentario u observación de un observador internacional se dirige a la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) de la OSCE.

Ante la relevancia de este proceso electoral, los demócratas esperaban contar con personas pendientes de que nada se salga de control, tanto al momento en que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto, como al llegar la hora de realizar el conteo de los sufragios para definir al partido vencedor de la contienda.

A través de un comunicado, la demócrata Jeanne Shaheen, senadora por New Hampshire e integrante del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, criticó el posicionamiento asumido por el jefe de la nación.

“La decisión de la Administración Trump de no invitar a observadores internacionales a Estados Unidos es profundamente contraria al espíritu de libertad, democracia y transparencia que define nuestras elecciones.

Insto a la Administración Trump a que respete el papel de los observadores electorales independientes y garantice que Estados Unidos se rija por los mismos estándares que esperaríamos de cualquier otra democracia”, señaló.

De manera conjunta y mediante una misiva, desde hace algunas semanas, la OIDDH y la Asamblea Parlamentaria de la OSCE coincidieron en definir la postura adoptada por el gobierno de Trump como “lamentable”,

“Después de más de dos décadas en que Estados Unidos había recibido a observadores de la OSCE en sus elecciones federales, esta decisión representa un cambio significativo respecto a una práctica democrática establecida”, escribió.

Un temor común entre los demócratas es que, si los resultados de las encuestas anticipadas se apegan a la realidad, dándoles el triunfo del proceso electoral, Trump pueda recurrir a la impugnación de resultados a través de algún tipo de recursos.

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