
El debate sobre hasta dónde debe llegar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) abrió una nueva división política, después de que algunos de los principales ejecutivos de la industria advirtieran sobre riesgos potencialmente graves, mientras el presidente Donald Trump y líderes republicanos rechazan frenar el avance tecnológico por temor a que China tome la delantera.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, sostuvo este domingo que una regulación apresurada podría convertirse en una desventaja estratégica para el país. “Si el Congreso se precipita y convoca una sesión de emergencia para intentar regular la IA, perderemos la carrera frente a China, y eso supone una amenaza para todos y cada uno de los estadounidenses”, afirmó Johnson en CNN.
El republicano planteó reunirse con altos ejecutivos de las compañías de IA para discutir posibles reglas, una propuesta que, dijo, ya había conversado con Trump.
Trump rechaza frenar el desarrollo tecnológico
Trump se sumó al rechazo a una posible moratoria y calificó de “fuerzas negativas” a quienes impulsan mayores restricciones. Durante declaraciones a medios en Irlanda, aseguró que Estados Unidos mantiene la ventaja frente a China. “Quien gane con la IA, gana. Es una expresión que se me ocurrió y es verdad”, dijo el mandatario.
La posición de la Casa Blanca contrasta con la creciente preocupación expresada por algunos de los empresarios e investigadores más influyentes del sector. Dario Amodei, director ejecutivo y cofundador de Anthropic, pidió reducir el ritmo de desarrollo ante la posibilidad de que sistemas cada vez más autónomos puedan generar daños difíciles de contener. “No les voy a mentir: existen peligros reales”, declaró Amodei a CBS, donde también acusó a parte de la industria de haber “mentido” sobre los riesgos de esta tecnología.
Altman y Musk respaldan la advertencia de Anthropic
Amodei alertó sobre posibles ciberataques, bioterrorismo, pérdida de control sobre sistemas avanzados y fuertes alteraciones económicas. En un ensayo publicado el sábado, advirtió que una aceleración sin suficientes salvaguardas podría permitir que sistemas autónomos actúen de manera colectiva y provoquen daños de cientos de miles de millones de dólares.
El ejecutivo propuso que las compañías permitan auditorías externas independientes y establezcan estándares comunes de seguridad. También planteó proteger las cadenas de suministro de semiconductores y negociar acuerdos internacionales que limiten determinados usos militares y la velocidad de la automejora de los sistemas. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, respaldó públicamente la posición de Amodei y anunció que su compañía seguirá el ejemplo de Anthropic con evaluadores externos de seguridad. Elon Musk, propietario de xAI, respondió de forma igualmente directa: “Darío tiene razón”.
Demócratas piden actuar mientras crece la preocupación pública
La discusión también llegó al Congreso. Johnson rechazó una moratoria de emergencia, mientras Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, pidió “actuar con urgencia” y “tomar medidas decisivas ahora”. Jeffries adelantó que los demócratas discutirán el tema este martes, mientras Johnson busca un encuentro con representantes de la industria entre lunes y martes.
La presión política ocurre mientras la preocupación ciudadana también aumenta. Una encuesta de NBC News señala que 70 % de los estadounidenses se siente “más preocupado que emocionado” por la IA, y 69 % rechaza la construcción de centros de datos en sus comunidades.
La controversia se intensificó además tras la renuncia del investigador Jacob Coxon, exintegrante de OpenAI y Anthropic, quien acusó a las compañías de priorizar la competencia por encima de la seguridad. El enfrentamiento deja planteado uno de los dilemas tecnológicos más importantes para Washington: cómo establecer límites a una industria que sus propios líderes consideran potencialmente peligrosa sin conceder a China una ventaja estratégica.
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