
Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra el Banco Internacional de Comercio de Cuba (BICSA), al que acusó de prestar servicios financieros a una institución iraní castigada previamente por Washington. La medida amplió las restricciones económicas contra el gobierno cubano y advirtió a bancos extranjeros sobre el riesgo de mantener operaciones con la entidad.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que BICSA, una institución financiera propiedad del Estado cubano, había mantenido relaciones con Karafarin Bank, sancionado por el Departamento del Tesoro desde 2020, como parte de las medidas contra el sistema financiero de Irán.
De acuerdo con el comunicado del Departamento de Estado, el banco cubano proporcionó servicios a Karafarin desde al menos 2022, una relación que Washington utilizó como fundamento para ampliar sus sanciones contra La Habana.
“Durante demasiado tiempo, la Cuba comunista ha podido operar como puesto avanzado para actores malignos y grupos terroristas —incluida la República Islámica de Irán, el principal Estado patrocinador del terrorismo en el mundo— con el fin de atacar a Estados Unidos”, declaró Rubio.
El funcionario aseguró que la administración del presidente Donald Trump no permitiría que países considerados hostiles facilitaran operaciones militares, de inteligencia o actividades vinculadas con el terrorismo cerca del territorio estadounidense.
La decisión se sustentó en la Orden Ejecutiva 14404, emitida el 1 de mayo de 2026, que autorizó nuevas sanciones contra instituciones y personas relacionadas con sectores estratégicos de la economía cubana.
Las restricciones implicaron el congelamiento de los bienes y activos de BICSA bajo jurisdicción estadounidense, además de prohibiciones para realizar determinadas operaciones financieras con la institución. Las medidas también alcanzaron a empresas en las que el banco sancionado tuviera una participación de al menos 50%.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro, estableció el 14 de noviembre de 2026 como fecha límite para que las entidades extranjeras concluyeran sus operaciones existentes con BICSA sin quedar expuestas, por ese proceso de cierre, a las nuevas sanciones.
Sin embargo, la autoridad estadounidense aclaró que ese margen no autorizó operaciones previamente prohibidas y advirtió que las instituciones financieras que continuaran sus relaciones con el banco cubano podrían enfrentar medidas adicionales.
Cuba denunció presiones de Estados Unidos ante la ONU
El anuncio ocurrió en medio de una nueva disputa diplomática entre Washington y La Habana por el embargo económico estadounidense, cuyo levantamiento volvería a discutirse a finales de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Un día antes de las sanciones, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó a Rubio de presionar a otros gobiernos para modificar su posición durante la votación prevista para el 28 de octubre.
“El Secretario de Estado de EEUU, nervioso y ansioso frente a otra nueva derrota en Naciones Unidas, está presionando y chantajeando a Jefes de Estado y Gobierno de varios países para que cambien su voto contra el bloqueo en la Asamblea General de la ONU”, escribió Rodríguez en su cuenta de X.
El enfrentamiento ocurrió después de que, en octubre de 2025, la Asamblea General aprobara una resolución para exigir el fin del embargo estadounidense con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, según Naciones Unidas.
Aunque esas resoluciones no tuvieron carácter vinculante, reflejaron el respaldo internacional al levantamiento de las restricciones económicas contra Cuba.
La nueva sanción contra BICSA añadió obstáculos a las operaciones financieras internacionales de la isla, en un momento de tensión con Washington y mayores dificultades para acceder a divisas y mantener relaciones comerciales con entidades extranjeras.
Sigue leyendo: