
El Partido Republicano convirtió este miércoles a Donald Trump en el protagonista de una inusual convención nacional en Texas, organizada a menos de dos meses de las elecciones que definirán el control del Congreso. El encuentro, celebrado en el American Airlines Center de Dallas, fue bautizado por Joe Gruters, presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), como una “Trumpapalooza”, una especie de festival político dedicado al mandatario.
No se trata de una convención presidencial tradicional: no habrá nominación de candidatos ni aprobación de una plataforma partidista. La apuesta es utilizar el liderazgo de Trump para mantener movilizada a la base republicana y llevar a las urnas a los votantes que respaldaron su regreso a la Casa Blanca en 2024.
Trump marca el rumbo republicano
La agenda gira alrededor de prioridades de la administración, entre ellas la ofensiva migratoria, los recortes de impuestos y las iniciativas de salud. Trump y el vicepresidente JD Vance tienen previsto intervenir, al igual que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el fiscal general, Todd Blanche. Gruters describió a Trump como el “mejor presidente en la historia de Estados Unidos” y afirmó: “Esto es histórico”.
El pastor Jack Graham también dedicó su oración inaugural a Trump: “Te pedimos, Dios, por nuestro presidente Donald J. Trump, dale la fuerza y la protección para que pueda seguir liderando nuestra gran nación”, declaró.
La estrategia enfrenta dudas antes de noviembre
El despliegue republicano ocurre mientras Trump enfrenta una caída en su popularidad. Un informe del Brookings Institution señaló que casi la mitad de los estadounidenses considera que sus ingresos no alcanzan para sus gastos básicos.
Las encuestas citadas por Decision Desk HQ apuntan a una ventaja demócrata en la Cámara de Representantes y a una disputa cerrada por el Senado.
Más de 70 candidatos y políticos republicanos consultados anónimamente por Politico dijeron que no asistirían a Dallas. Entre las ausencias están María Elvira Salazar, de Florida; Juan Ciscomani, de Arizona, y Susan Collins, de Maine.
Mark Jones, politólogo de Rice University, advirtió que una asociación estrecha con Trump podría complicar las posibilidades republicanas en distritos competitivos. “El presidente es impopular entre la mayoría de los votantes, y por lo tanto eso les dará a los demócratas la oportunidad de vincular aún más a su rival republicano con Donald Trump. Lo cual, en un distrito o estado competitivo, no es algo positvo”, explicó.
Trump también domina la logística
Matthew Wilson, profesor de Southern Methodist University, considera que el partido tiene posibilidades limitadas de organizar un evento de esta magnitud sin Trump. “Hoy en día, los republicanos no pueden tener un evento (de este tipo) sin Donald Trump (…) y si él quiere hacer algo, se hará”, dijo.
El presidente llegó a Texas con algunos minutos de retraso después de una revisión de seguridad del avión que recibió de la familia real de Catar. Trump aseguró que confiaba en la aeronave. La convención continuará hasta el jueves por la noche, cuando también está previsto un homenaje al activista Charlie Kirk.
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