
Durante este día de elecciones legislativas, las contiendas en California, Texas, Arizona y Colorado concentran la atención de ambos partidos, ante la posibilidad de que el electorado hispano incline la mayoría del Congreso.
Apenas unos miles de votos pueden decidir algunas de las contiendas más disputadas por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde el electorado latino se perfila como un factor determinante para definir si los republicanos conservan su mayoría o los demócratas recuperan el control legislativo en las elecciones del 3 de noviembre.
La disputa se concentra en distritos de California, Texas, Arizona, Colorado y Nuevo México, donde la presencia de votantes hispanos, los estrechos resultados de 2024 y el descontento económico abren oportunidades para ambos partidos.
Un análisis de UnidosUS identifica una presencia significativa del electorado latino en 12 de los 37 distritos competitivos que examina. Además, calcula que el 38% de los votantes hispanos pertenece a un sector susceptible de cambiar su preferencia política, integrado por indecisos, independientes y ciudadanos que votaron por partidos distintos en 2024.
“Estos votantes están profundamente preocupados por su estabilidad económica. Por eso buscan saber si alguno de los partidos los escucha y está preparado para ofrecer resultados a las familias trabajadoras”, afirma Janet Murguía, presidenta de UnidosUS.
Los distritos donde cada voto cuenta
En Colorado, el octavo distrito congresional se convierte en uno de los principales escenarios de esta disputa. El republicano Gabe Evans busca conservar el escaño que ganó en 2024 por apenas 2,449 votos, equivalentes a una diferencia de 0.7 puntos porcentuales.
Su adversario, el demócrata Manny Rutinel, intenta recuperar un distrito donde los latinos representan el 28.5% de los votantes registrados, de acuerdo con UnidosUS.
En Arizona, la atención se concentra en el sexto distrito, que abarca parte de Tucson y zonas del sur del estado. El republicano Juan Ciscomani enfrenta a la demócrata JoAnna Mendoza después de haber ganado su última elección por aproximadamente 10,822 votos. En esa demarcación, los hispanos representan el 17.6% del padrón electoral.
California presenta otro escenario decisivo. En el distrito 22, situado en el Valle Central, el republicano David Valadao busca la reelección frente al demócrata Randy Villegas. Según UnidosUS, el 62.9% de los votantes registrados son latinos, una proporción que convierte a esta comunidad en el principal componente demográfico del electorado local.
Valadao ganó en 2024 por una diferencia cercana a 11,500 votos. Sin embargo, la modificación de los límites electorales para 2026 altera la composición del distrito.
En Texas, el distrito 34, que comprende parte de la frontera con México, también concentra la atención nacional. El demócrata Vicente González enfrenta al republicano Eric Flores en una demarcación donde los latinos representan el 70.8% de los votantes registrados.
En el distrito 15 de Texas, la republicana Mónica de la Cruz defiende un escaño donde los latinos representan el 75.2% del padrón, una de las mayores concentraciones entre los distritos competitivos.
Nuevo México también figura entre los estados observados. En su segundo distrito, el demócrata Gabriel Vasquez enfrenta al republicano Greg Cunningham. Los latinos representan el 50% de los votantes registrados. Cabe recordar que Trump ganó allí por un estrecho margen en la elección presidencial de 2024.
La economía desplaza a la migración como principal preocupación
La importancia del voto latino no se explica únicamente por su peso demográfico. La percepción económica y las políticas migratorias del gobierno de Trump modifican el escenario electoral respecto de 2024.
Una encuesta del Pew Research Center, publicada el 16 de octubre, encuentra que el 51% de los votantes latinos registrados respalda a los candidatos demócratas para la Cámara de Representantes, frente al 24% que prefiere a los republicanos. Otro 18% permanece indeciso.
El estudio revela que el 55% de los hispanos considera su voto legislativo como una forma de expresar rechazo al presidente Trump, mientras que el 14% lo interpreta como un respaldo al mandatario.
Por su parte, UnidosUS encuentra que, entre los votantes latinos susceptibles de cambiar su preferencia, el costo de vida encabeza las preocupaciones con el 60%, seguido del empleo y los salarios, con el 40%; los gastos médicos, con el 37%; y la vivienda, con el 27%. La reforma migratoria aparece en quinto lugar, con el 21%.
La organización advierte que el desencanto con Trump no garantiza un respaldo automático a los demócratas, pues una parte importante del electorado considera que ninguno de los partidos responde satisfactoriamente a las necesidades de las familias trabajadoras.
Con la mayoría republicana en riesgo y los demócratas necesitados de una ganancia neta de apenas tres escaños para recuperar la Cámara Baja, la participación hispana adquiere una dimensión nacional.
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