
La administración de Donald Trump utilizó recursos destinados a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para financiar anuncios de televisión que presentan al presidente de manera favorable, según confirmaron a NBC News un funcionario cuya identidad no fue revelada y un senador republicano.
El origen del dinero fue reportado inicialmente por The Wall Street Journal. Los comerciales comenzaron a difundirse recientemente y llevan una leyenda que señala que fueron pagados por el gobierno de Estados Unidos. La Casa Blanca los ha descrito como mensajes de servicio público, aunque su contenido provocó cuestionamientos por su parecido con piezas de comunicación política.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), organismo del que depende CBP, remitió las preguntas sobre el financiamiento a la Casa Blanca, que no respondió de inmediato.
Los comerciales tienen un marcado tono político
Uno de los anuncios muestra a Trump hablando sobre su intención de “derrotar al comunismo”, mientras de fondo se escucha la canción “Love Me”, del músico JMSN. Los abogados del artista enviaron una carta de cese y desistimiento a la Casa Blanca para exigir que dejara de utilizar el tema.
Otro de los comerciales prácticamente reproduce un anuncio de la campaña presidencial de Trump de 2024. El presidente aparece caminando por un pasillo mientras una voz en off invita a los espectadores a acompañarlo en su “batalla final” para “destruir el Estado profundo” y “expulsar a los belicistas” del gobierno.
La campaña también incluye un tercer anuncio con imágenes del Monte Rushmore, mientras Trump habla sobre Estados Unidos y destaca al país como una nación excepcional.
La empresa AdImpact, que monitorea la publicidad política, calcula que la administración ha gastado más de $1.7 millones de dólares en la difusión de los comerciales.
Susan Collins confirma de dónde salió el dinero
La senadora republicana Susan Collins, de Maine, confirmó públicamente que los recursos utilizados para los anuncios procedían de fondos destinados a CBP dentro del amplio proyecto presupuestario aprobado por los republicanos en 2025.
Collins preside el Comité de Asignaciones del Senado y aclaró que ese organismo no participó en la decisión de utilizar el dinero para la campaña publicitaria.
La legisladora explicó que las leyes de asignaciones suelen establecer límites sobre el destino de las partidas y que, por regla general, los recursos aprobados para una finalidad específica no pueden utilizarse libremente para otra.
Según Collins, la administración recurrió a una cuenta incluida en la legislación de reconciliación presupuestaria en lugar de seguir el proceso habitual de asignaciones.
El gasto genera dudas entre republicanos
La decisión tampoco recibió respaldo unánime dentro del Partido Republicano.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo que le gusta el mensaje del anuncio más reciente, pero cuestionó que se haya pagado con dinero de los contribuyentes.
“Es un gran mensaje. Me gusta el mensaje, pero no debería pagarse con el dinero de los contribuyentes”, declaró.
El senador republicano Jim Justice, de Virginia, también expresó dudas sobre la operación. Justice respaldó el proyecto presupuestario que proporcionó los recursos, pero señaló que no conoce todos los detalles para determinar si esos fondos podían utilizarse de esa manera.
“Si eso fue exactamente lo que pasó, probablemente no”, respondió al ser preguntado si había sido una buena decisión utilizar recursos de CBP para financiar los anuncios. Al mismo tiempo, aclaró que no es especialista en la legalidad del procedimiento.
Otro republicano, el senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, criticó directamente el uso de dinero público. Según Tillis, si Trump quería transmitir un mensaje político, podría haber recurrido a recursos destinados específicamente para publicidad política.
Los demócratas cuestionan el carácter de los anuncios
Desde el Partido Demócrata también surgieron críticas. El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, cuestionó que los ciudadanos tengan que financiar anuncios que presentan favorablemente al presidente.
La controversia gira en torno a la diferencia entre una comunicación oficial del gobierno y una pieza con contenido político. Aunque la Casa Blanca define los comerciales como anuncios de servicio público, sus críticos señalan que las referencias a Trump y el formato utilizado los acercan a los mensajes de campaña.
El uso de fondos federales también abrió interrogantes sobre las normas que regulan la utilización de recursos públicos para actividades de carácter político o propagandístico.
Hay un antecedente con anuncios de inmigración
El gobierno de Trump ya había utilizado dinero de los contribuyentes para financiar campañas publicitarias relacionadas con sus políticas.
Al comienzo de su administración, el Departamento de Seguridad Nacional difundió anuncios protagonizados por la entonces secretaria Kristi Noem, dirigidos a inmigrantes que se encontraban ilegalmente en Estados Unidos y en los que se promovía su salida voluntaria del país.
La campaña actual se distingue por colocar directamente a Trump como protagonista y por utilizar elementos que recuerdan a la comunicación empleada durante su campaña electoral de 2024.
El debate ahora se concentra en cómo fueron utilizados los fondos de CBP y si los anuncios cumplen con las reglas que rigen el gasto de recursos federales, mientras la Casa Blanca sostiene que se trata de comunicaciones de servicio público.
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