La Casa Blanca volvió a colocar la seguridad electoral en el centro del debate al asegurar que China obtuvo información de millones de registros de votantes estadounidenses, una acusación que la administración del presidente Donald Trump considera un posible caso de injerencia electoral. Sin embargo, especialistas advierten que buena parte de esos datos son públicos y que, por sí solos, no permiten alterar una elección.
Según CBS News, la Casa Blanca sostiene que parte de los archivos obtenidos por actores vinculados con China contenían información que no estaba disponible para consulta pública. No obstante, las autoridades no detallaron qué datos fueron comprometidos ni qué estados resultaron afectados.

La inteligencia respalda la versión, pero deja preguntas abiertas
La administración señaló que una ficha informativa, respaldada por la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), concluye que China habría comprado, robado o pirateado registros de votantes durante varios años.
De acuerdo con funcionarios citados por el medio citado, el volumen de información recopilada habría crecido de decenas de millones de archivos en 2020 hasta alcanzar cerca de 220 millones en 2023.
Aun así, el propio gobierno reconoció que no puede determinar con precisión qué porcentaje de esos registros fue obtenido mediante ataques informáticos o por otras vías.
“Los archivos interceptados incluían datos no disponibles públicamente”, sostiene la ficha informativa difundida por la Casa Blanca.

Expertos ponen en duda el impacto electoral
Las declaraciones del gobierno han generado cuestionamientos entre expertos en procesos electorales, quienes recuerdan que los registros de votantes pueden consultarse legalmente en numerosos estados, aunque el tipo de información disponible varía según la legislación local.
Además, evaluaciones de inteligencia elaboradas tras las elecciones presidenciales de 2020 concluyeron que ningún gobierno extranjero alteró el registro de votantes, la emisión de sufragios o el conteo de votos, aunque sí existieron diferencias entre agencias sobre posibles campañas de influencia en redes sociales.
Por su parte, China rechazó nuevamente las acusaciones. La embajada china en Washington afirmó previamente que el país “siempre se ha adherido al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países”.

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