Un informe dado a conocer por investigadores del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señala que las reservas de armas del ejército estadounidense, incluido su inventario de misiles de defensa aérea cruciales, continúan mermando debido a la guerra sostenida en contra de Irán desde el 28 de febrero.
La estimación de los analistas del CSIS es que previo al inicio del conflicto bélico declarado por el presidente Donald Trump, las fuerzas armadas estadounidenses disponían de 2,200 misiles Patriot (de las dos variantes más modernizadas de la plataforma) y 452 misiles THAAD.
Sin embargo, después de cinco meses de enfrentamientos en contra de la República Islámica, la cantidad habría descendido a menos de 827 interceptores Patriot en las reservas estadounidenses y menos de 278 interceptores de misiles balísticos THAAD.
Dicha información fue corroborada por la cadena de noticias CNN al consultar a tres fuentes familiarizadas con el asunto quienes, bajo condición de no revelar su identidad, coincidieron en señalar que las cantidades expuestas se apegan a las cifras internas del gobierno.
Lo delicado del tema es que, sin los mecanismos de defensa señalados, el ejército estadounidense no puede interceptar misiles balísticos enemigos.

De hecho, la millonaria cantidad de dólares que implica producirlos y el tiempo de fabricación requerido podrían significarle un enorme desafío para la administración Trump, al menos así lo estiman los autores del informe del CSIS.
“La disminución de las reservas podría obligar a Estados Unidos y a sus socios de la coalición a asumir mayores riesgos con las intercepciones. No existen buenas alternativas a los sistemas Patriot y THAAD para la defensa contra misiles balísticos. Los buques de la Armada, equipados con misiles Standard capaces de interceptar tales amenazas, generalmente se encuentran demasiado lejos”, indica parte del texto.
En contraparte, el presidente Donald Trump echó por tierra los datos expuestos y sostuvo en un encuentro con la prensa que los inventarios de armento y municiones del ejército estadounidense están “en muy buen estado”.
Previamente, el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, había afirmado que, sin una financiación adicional, el Pentágono no obtendría las municiones requeridas para hacerle frente al conflicto bélico en Medio Oriente.
El informe del CSIS concluye que podría llevar años reponer por completo las reservas estadounidenses de municiones de alta gama utilizadas en Irán.
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