James Talarico, candidato a senador por Texas, considera fuera de época y hasta cursis los insultos que ha recibido por parte del presidente Donald Trump y de Ken Paxton, fiscal general de Texas.
“Puede ser el peor candidato de Texas que he visto en mi vida. Es un firme defensor de las fronteras abiertas, es débil ante el crimen, cree que hay 6 géneros, insulta a Jesucristo, nunca apoyará al ejército, usaba mucho la mascarilla hasta hace poco. Es un insulto a Jesucristo”, escribió Trump sobre Talarico en la plataforma Truth Social, el mes pasado.
Dichos comentarios fueron menospreciados por el demócrata en una nueva entrevista concedida al canal de televisión MS NOW.
“Sinceramente, tengo la sensación de que la gente de todo el estado está harta de esta política convertida en lucha libre profesional, ¿verdad? Ahí están esos viejos cubiertos de autobronceador, lanzándose apodos cursis”, expresó.
A principios de marzo, James Talarico, representante por Austin, derrotó a su colega Jasmine Crockett, congresista por Dallas, en las primarias demócratas para el Senado en el estado de la “Estrella Solitaria”.
El seminarista Talarico y su campaña centrada en la fe, así como en el amor al prójimo como antídoto contra la división, obtuvo un sorpresivo triunfo sobre una mujer que contaba con el respaldo de la exvicepresidenta Kamala Harris.
Talarico tiene 36 años y actualmente estudia para convertirse en pastor, algo inusual entre los políticos de su generación, pero que parece haber causado buena impresión entre quienes han estado pendiente de su trabajo como representante a partir de que fue elegido en noviembre de 2018, esto después de imponerse en la boleta a la republicana Cynthia Flores.

No obstante, lo que comenzó a inquietar a Donald Trump y a Ken Paxton, su rival en unas elecciones donde la histórica supremacía republicana en Texas podría dar un vuelco —esto de acuerdo con algunos analistas políticos— fue que Talarico dio a conocer que había logrado recaudar para su campaña $27 millones de dólares en tres meses.
A partir de ese momento, el político demócrata fue objeto de insultos y descalificaciones llegando incluso a poner en tela de juicio su preferencia sexual, lo cual, lejos de preocuparle, alimenta la esperanza de que puede ganar en la boleta.
“Creo que estos apodos y estos ataques personales no satisfacen las necesidades de los tejanos. Ponen de manifiesto que no tienen ni idea de cómo encauzar de nuevo esta economía. No tienen soluciones para reducir los costos laborales ni para aumentar los salarios. Así que, si no tienen argumentos convincentes que presentar a los votantes, creo que es una buena señal para nuestras posibilidades en noviembre”, puntualizó.
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