Kennedy Jr. plantea que se indemnice a personas con secuelas producidas por la vacuna contra el COVID

Robert Francis Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS), plantea que los estadounidenses con secuelas derivadas de la vacuna contra el COVID reciban una indemnización.

El HHS trabaja en el diseño de una norma mediante la cual la agencia elabore una lista de lesiones específicas ligadas directamente a la aplicación de la vacuna contra la COVID-19 cubierta por la ley, esto siempre y cuando se hayan producido dentro de un plazo específico.

Bajo ese enfoque, las personas con secuelas incluidas en el listado podrían recibir una indemnización sin tener que demostrar una relación de causalidad.

A manera de adelanto, trascendió que la propuesta se publicaría en noviembre mediante un aviso del Registro Federal.

A partir de estudios llevados a cabo por algunos expertos médicos y de sus evaluaciones publicadas, la literatura médica reconoce a la miocarditis o la anafilaxia como lesiones asociadas a las vacunas de ARNm contra la COVID-19.

En contraparte, un amplio sector de la comunidad médica reconoce que, sin la aplicación de la vacuna, la cantidad de muertes a nivel mundial pudo haber sido mayor a la producida al inicio de la pandemia.

La vacuna contra la COVID evitó que, en su momento, la cantidad de muertes fuera mayor a las registradas en el arranque de la pandemia, pero también generó graves secuelas en ciertos casos. (Crédito: Hans Pennink / AP)

De hecho, en algunas partes del mundo, los gobiernos locales hicieron casi obligatoria la aplicación de al menos dos dosis para garantizar la denominada “inmunidad de rebaño”, fenómeno bioestadístico que ocurre cuando una gran proporción de una comunidad se vuelve inmune a una enfermedad infecciosa.

Gracias a ello, en Estados Unidos la administración encabezada por Joe Biden contribuyó a que se creara una barrera indirecta que interrumpió la cadena de transmisión de COVID, protegiendo así a las personas vulnerables que no pudieron vacunarse.

Sin embargo, algunos personajes como el propio Kennedy Jr. se mostraron renuentes a aceptar que la vacunación era la mejor ruta para evitar una escalada de muertes superior a la registrara al inicio de la crisis sanitaria.

El problema es que al acelerar la fabricación de una vacuna se pasaron por alto las etapas de medición de respuesta relacionadas con las inoculaciones de pequeñas dosis del virus en ciertos organismos y de ahí derivaron algunas secuelas incluso de gravedad en algunas personas.

Sin embargo, los grandes laboratorios farmacéuticos encargados de desarrollar esas primeras vacunas insisten en que no generaron secuelas.

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