Natalie Harp se convirtió en una figura cada vez más visible dentro del entorno del presidente Donald Trump. La asistente ejecutiva, de 35 años, volvió al centro de la conversación política después de que se conociera que acompañó a Trump en el vuelo secreto que lo sacó de Turquía.
El episodio ocurrió el 8 de julio, después de la cumbre de la OTAN en Ankara. Trump apareció ante las cámaras para abordar el antiguo Air Force One, pero fue trasladado mediante un vehículo de catering a un avión militar C-32A. La maniobra respondió a una amenaza que, según fuentes citadas por Reuters y CBS News, estaba relacionada con un posible ataque con misil contra el avión presidencial.
Harp estuvo entre el pequeño grupo que viajó con Trump en el vuelo alternativo, junto con Dan Scavino, Walt Nauta y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Mientras tanto, otros funcionarios y periodistas permanecieron en el avión que funcionó como señuelo.

La “impresora humana” de Trump
Desde la campaña presidencial de 2024, medios estadounidenses describen a Harp como una colaboradora con acceso inusual al mandatario. Su apodo, la “impresora humana”, surgió porque suele llevar una impresora portátil para entregarle a Trump noticias, publicaciones y documentos en papel.
CNN citó al periodista Marc Caputo, quien explicó que “si quieres que el presidente vea algo, la mejor ruta es Natalie”. El trabajo de Harp también incluye búsquedas en internet y tareas relacionadas con las publicaciones de Trump en Truth Social.
Según reportes recientes de People y New York Magazine, Harp recibe un salario de $150,000 al año.

Ossoff cuestiona su cercanía con Trump
El senador demócrata de Georgia Jon Ossoff convirtió esa cercanía en un tema político durante un mitin este año. Criticó a Trump por mantenerse rodeado de una “burbuja” de asesores que refuerzan su visión.
La Casa Blanca reaccionó con dureza. Steven Cheung, director de comunicaciones, defendió a Harp y lanzó ataques personales contra Ossoff. Trump también respondió cuando fue cuestionado por los comentarios.
La controversia no demuestra por sí misma una relación personal distinta de la laboral entre Trump y Harp. Lo que sí está bajo escrutinio es el nivel de acceso de la asistente y su presencia en momentos reservados para un grupo reducido de colaboradores.
El vuelo de Turquía volvió a ponerla en el centro de la discusión sobre quién tiene acceso directo a Trump y qué información recibe.

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