La llamada que arruinó la boda más esperada 💍

La novia está frente al gran espejo, radiante en su vestido de ensueño. Todo parece perfecto. El novio entra en silencio, dispuesto a admirarla, pero se detiene en seco al escuchar su voz por el teléfono.

Novia
(con tono desdeñoso, sin verlo)
Ay, ¿en serio crees que me importa? ¡Ya casi! En menos de una hora seré la señora de Montero y esa cuenta bancaria finalmente será mía.

Detrás de ella, el novio se queda paralizado; le cuesta respirar mientras cada palabra le atraviesa como una puñalada. Ella sigue hablando con una risa fría y cortante.

Novia
¿Que si lo quiero? ¡Por favor! Es un pobre ingenuo que se cree el cuento del amor verdadero. Es tan fácil de manejar… ¿Tú crees que me voy a quedar con él por cariño? ¡A mí lo que me enamora es el lujo, los viajes y que él no se da cuenta de nada!

El joven se lleva la mano al pecho, destrozado por la traición. En ese instante, ella se gira y lo ve allí de pie. Lejos de asustarse o avergonzarse, su sonrisa no desaparece: se transforma en una mueca cínica y descarada. Lo mira fijamente a los ojos sin soltar el teléfono.

Novia
Bueno amiga, te dejo, que ya llegó el “tonto” y tengo que seguir actuando de enamorada. Hablamos en cuanto firme el contrato matrimonial.