Elon Musk volvió a encender la confrontación política en Estados Unidos al lanzar una advertencia a los demócratas ante la posibilidad de que el Congreso investigue sus decisiones en el Gobierno de Donald Trump. El empresario, propietario de SpaceX y de la red social X, dejó claro que no piensa quedarse callado frente a quienes cuestionan su actuación como responsable del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
“Quienes busquen pelea conmigo deben entender que descubriré quién mueve realmente los hilos e iré a por ellos, no solo a por sus títeres”, escribió Musk en X, en respuesta a un informe de Politico sobre su controvertida gestión en el Gobierno y las preocupaciones por el acceso de Ucrania a los servicios de comunicación satelital.
El empresario también publicó la frase “Quien a hierro mata, a hierro muere”, un mensaje que elevó el tono de una disputa que amenaza con convertirse en otro frente de batalla entre Musk y los legisladores demócratas.
Las comunicaciones de Ucrania, en el centro de la polémica
La controversia no se limita a los enfrentamientos verbales. Un informe de The Wall Street Journal, que cita a funcionarios estadounidenses y personas familiarizadas con el asunto, señaló que Musk habría ordenado ralentizar Starshield, la versión militar del servicio satelital Starlink, una tecnología que Ucrania utiliza para defenderse de los ataques rusos con misiles y drones.
La representante demócrata Pramila Jayapal, de Washington, cuestionó las implicaciones de que un empresario con contratos millonarios con el Gobierno pueda influir en comunicaciones cruciales durante una guerra.
“¿Qué sucede cuando un individuo obtiene un contrato millonario del gobierno y luego lo utiliza para interrumpir las comunicaciones en una guerra que ha sido extremadamente importante para Estados Unidos en apoyo de Ucrania?”, planteó Jayapal en una entrevista con Politico.
El secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también responsabilizaron a Musk por la situación. Sin embargo, Trump afirmó la semana anterior que ni él ni el empresario estuvieron involucrados en la ralentización. El alcance de la participación de cada uno continúa sin estar claro, según la información proporcionada.

DOGE también está bajo la lupa del Congreso
Los demócratas buscan ampliar el escrutinio sobre el paso de Musk por DOGE, donde permaneció durante 130 días como empleado federal especial. El fallecido representante Gerry Connolly ya había acusado a Musk de ejercer una “inmensa autoridad” y de debilitar agencias federales autorizadas y financiadas por el Congreso.
En materia económica, DOGE afirmó haber generado $214,000 millones en ahorros mediante cancelaciones de contratos, venta de activos y recortes de personal, entre otras medidas. No obstante, esas cifras conviven con cuestionamientos sobre sus costos: una organización ambientalista estimó gastos de alrededor de $10,000 millones en 2025 asociados al programa de renuncia diferida, mientras que la Oficina de Responsabilidad Gubernamental calculó otros $6,700 millones en licencias administrativas.

La posible investigación legislativa podría convertir esa discusión en una batalla política de mayores consecuencias.
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