Pentágono somete a decenas de altos mandos a polígrafo por filtraciones de armas secretas

El Pentágono llevó a cabo pruebas de polígrafo a varias decenas de altos funcionarios militares como parte de una investigación para determinar quién pudo haber filtrado información clasificada sobre las reservas de armas de Estados Unidos.

De acuerdo con información publicada por CBS News, funcionarios estadounidenses familiarizados con el caso señalaron que las pruebas se realizaron durante el verano y alcanzaron a integrantes del Comando Central de Estados Unidos, además de otros comandantes de combate. La dimensión del operativo llamó especialmente la atención porque, aunque los polígrafos pueden formar parte de los controles habituales para personal con acceso a información altamente sensible, un número tan amplio de evaluaciones sería poco común.

Las fuentes consultadas hablaron bajo condición de anonimato debido a la naturaleza de la investigación. Según tres de ellas, el presidente Donald Trump estaba particularmente molesto por las filtraciones.

Frank Kendall, exsecretario de la Fuerza Aérea

La preocupación dentro del gobierno estadounidense no se limitaría a identificar a un funcionario que hubiera entregado información a la prensa. Una de las fuentes indicó que existía inquietud sobre la posibilidad de que alguna persona con acceso a los datos pudiera estar colaborando con un servicio de inteligencia extranjero.

Ningún funcionario habría fallado

Las preguntas realizadas durante los exámenes abordaron diferentes asuntos relacionados con la seguridad nacional. Sin embargo, dos fuentes dijeron que ninguno de los funcionarios sometidos a las preguntas destinadas a determinar si habían filtrado información a medios de comunicación obtuvo un resultado considerado fallido.

El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, evitó confirmar detalles de la investigación, pero dejó clara la postura del Departamento de Defensa.

“El Departamento no comenta sobre asuntos internos de personal ni investigaciones, pero se toma muy en serio todas las filtraciones de información clasificada de seguridad nacional e investiga en consecuencia”, declaró Parnell al medio.

También subrayó que proteger la información clasificada es fundamental para la seguridad de Estados Unidos y de sus tropas desplegadas alrededor del mundo.

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No todos los altos mandos fueron examinados. Según un funcionario del Pentágono citado por CBS News, el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, no fue sometido al polígrafo.

Meses atrás se informó sobre el ritmo acelerado con el que Estados Unidos estaba utilizando algunas de sus municiones avanzadas, un asunto particularmente sensible en medio de la guerra con Irán. CBS News había reportado, por ejemplo, que Estados Unidos había utilizado más de 850 misiles Tomahawk durante el conflicto, una cantidad varias veces superior a la adquisición anual habitual del Pentágono.

Hegseth endurece la búsqueda de filtraciones

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya había elevado la presión contra las filtraciones. En julio anunció la creación de un grupo de trabajo conjunto entre el Pentágono y el Departamento de Justicia para identificar y llevar ante la justicia a quienes fueran sospechosos de entregar información gubernamental confidencial a la prensa.

La información filtrada pone vidas en peligro”, afirmó Hegseth al anunciar esa iniciativa, según el reporte.

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El episodio tampoco sería el primer enfrentamiento de Hegseth con altos mandos por este tipo de filtraciones. El año pasado, tras la salida del general CQ Brown como jefe del Estado Mayor Conjunto, el secretario se molestó por la divulgación de detalles de una reunión informativa clasificada sobre China que estaba prevista para Elon Musk.

Según información citada por The Wall Street Journal, Hegseth llegó a exigir al almirante Christopher Grady que demostrara que no había sido responsable de aquella filtración. Grady finalmente no fue sometido al polígrafo.

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