El Senado dio un paso para evitar otro cierre del gobierno al aprobar por 90 votos contra 6 un proyecto que mantiene el financiamiento federal hasta el 11 de diciembre. La medida conserva, en términos generales, los niveles actuales de gasto y ahora queda en manos de la Cámara de Representantes, donde su futuro es menos claro.
La votación refleja un intento de los líderes de ambos partidos por ganar tiempo antes de que termine el año fiscal, el próximo 30 de septiembre. Según la información reportada por CBS News, el acuerdo incluye disposiciones que los demócratas consideran relevantes, entre ellas el cierre de una laguna que había impedido transferir ciertos fondos a la Patrulla Fronteriza después de que la administración rechazara financiar a agencias relacionadas con el control de inmigración.

La Cámara será el siguiente obstáculo
A decir del medio antes citado, el problema para el proyecto podría aparecer cuando la Cámara regrese de su receso el 31 de agosto. Aunque los republicanos ya aprobaron anteriormente una medida para financiar al gobierno hasta diciembre, existen diferencias importantes con la versión respaldada por el Senado.
Una de las disposiciones más polémicas limita temporalmente la capacidad de funcionarios políticos de la administración para aplicar una norma relacionada con subvenciones federales. Los demócratas sostienen que esa regulación permitiría a la administración cancelar ayudas y “retener aún más fondos federales”, mientras algunos republicanos también podrían rechazar la restricción incluida ahora.
La senadora republicana Susan Collins, presidenta del Comité de Asignaciones, defendió el acuerdo y destacó que evita incluir disposiciones que pudieran complicar su aprobación. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, tendrá que decidir si lleva el texto al pleno o busca modificarlo.

Con dos cierres gubernamentales registrados en los últimos 12 meses, el Congreso vuelve a tener pocas semanas para alcanzar un acuerdo. Y con las elecciones de mitad de mandato cada vez más cerca, ambos partidos tienen incentivos para evitar que una nueva disputa presupuestaria termine paralizando al gobierno.
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