Senadores republicanos advierten que se erosiona la confianza en Pete Hegseth por la guerra con Irán

La prolongación de la guerra entre Estados Unidos e Irán comienza a generar fisuras dentro del Partido Republicano, donde varios senadores expresan crecientes dudas sobre el liderazgo del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y cuestionan la estrategia de la administración del presidente Donald Trump para conducir el conflicto.

De acuerdo con The Hill, legisladores republicanos sostienen que la confianza en Hegseth se ha deteriorado conforme aumentan los costos de la guerra y se aleja la posibilidad de una resolución rápida. Algunos incluso advierten que un eventual “ataque masivo” contra Irán podría convertirse en el factor decisivo para recuperar el respaldo político a una intervención que enfrenta cada vez más críticas.

Uno de los cuestionamientos más frecuentes gira en torno a la incapacidad del Pentágono para anticipar el prolongado cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo, así como la expansión del conflicto hacia otros puntos estratégicos de Medio Oriente.

El senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, lanzó una de las críticas más severas contra el secretario de Defensa. “Ya no tengo ninguna confianza en él. Creo que está completamente desorientado: está acelerando la jubilación o forzando la salida de algunos de los líderes más distinguidos que tenemos en el Departamento de Defensa”, declaró a The Hill.

Tillis añadió que Hegseth “tiene un complejo de inseguridad enorme, le falta experiencia en grandes organizaciones y ejerce un control excesivo. Ha perdido mi confianza”.

Crecen las críticas por la estrategia militar

Las preocupaciones también se centran en la respuesta de Washington al cierre del estrecho de Ormuz y a la ofensiva de grupos hutíes respaldados por Irán, que han intensificado ataques contra embarcaciones en el mar Rojo y cargamentos petroleros de Arabia Saudita.

Un senador republicano, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que dentro del propio Departamento de Defensa existe una pérdida de confianza en la conducción de Hegseth. “He oído en el Pentágono que hay una pérdida de confianza dentro del propio Pentágono. Y, por supuesto, todos aquí en el Capitolio escuchan las mismas preocupaciones”, afirmó.

Mientras tanto, la presidenta del Comité de Asignaciones del Senado, Susan Collins, expresó inquietud por la salida de altos mandos militares, entre ellos el general Chris Donahue, máximo comandante del Ejército estadounidense en Europa hasta principios de este mes.

“Me parece profundamente preocupante”, dijo Collins durante una audiencia en la que Hegseth compareció para defender la solicitud de recursos adicionales para Defensa. Posteriormente señaló que aún espera “más información” sobre la estrategia y el desenlace previsto del conflicto.

Presión por el costo de la guerra y el presupuesto

El conflicto también ha abierto un debate sobre su impacto financiero. Según Hegseth, la guerra ha costado alrededor de 37,500 millones de dólares, mientras que estimaciones independientes, como las de Moody’s Analytics, elevan la cifra a 132,000 millones de dólares.

La senadora Joni Ernst, integrante del Comité de Servicios Armados del Senado, pidió mayor transparencia sobre el gasto militar. “Quienes formamos parte del Congreso estamos preocupados por los costos asociados con el Departamento de Guerra y la transparencia”, afirmó.

Al mismo tiempo, algunos republicanos de línea dura consideran que la administración debería intensificar la ofensiva. El presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, Roger Wicker, ha instado a Trump a “terminar el trabajo”, mientras que el senador John Cornyn sostuvo que Estados Unidos tiene la capacidad militar suficiente para obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz.

“Creo que simplemente necesitamos demostrar nuestra superioridad militar decisiva y reabrir el estrecho de Ormuz porque no podemos depender del régimen iraní”, afirmó Cornyn. Sin embargo, otros legisladores reconocen que el respaldo dentro del Partido Republicano para aprobar un nuevo paquete de 73,000 millones de dólares destinado a financiar la guerra continúa siendo insuficiente.

La ausencia del senador Mitch McConnell por motivos de salud y el creciente desgaste político complican las aspiraciones de la Casa Blanca de obtener recursos adicionales para sostener una campaña militar cuyo desenlace sigue siendo incierto.

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