
Rusia está a punto de sumar a su flota una máquina que promete redefinir el poder naval bajo el agua. Se trata del Perm, un submarino nuclear que entrará en servicio antes de que termine 2026, según confirmó el propio almirante Alexander Moiseyev, comandante en jefe de la Armada rusa. Y no hablamos de un submarino más, sino del primero en la historia diseñado y construido desde cero para disparar misiles de crucero hipersónicos.
Con 130 metros de eslora, 13 metros de manga y un desplazamiento sumergido de 13.800 toneladas, el Perm es literalmente más largo que un campo de fútbol. Fue botado en marzo de 2025 en los astilleros Sevmash, diseñado por la oficina Malakhit, y forma parte de la clase Yasen-M, el proyecto 885M sobre el que Moscú está construyendo el núcleo de su futura flota de submarinos nucleares multipropósito. Es el sexto submarino de toda la familia Yasen/Yasen-M, pero el primero que llega equipado de serie con la tecnología necesaria para portar y lanzar el temido misil 3M22 Zircon.
Por qué el Zircon lo hace único
Aquí está el verdadero salto tecnológico. Ningún otro submarino de la flota rusa tiene la capacidad de disparar misiles hipersónicos desde las profundidades, y eso convierte al Perm en una pieza sin precedentes dentro del arsenal del Kremlin. El 3M22 Zircon es un misil de crucero antibuque propulsado por scramjet capaz de alcanzar velocidades de entre Mach 8 y Mach 9, es decir, entre 9.800 y 11.000 kilómetros por hora. Su alcance operativo ronda entre los 500 y los 1.000 kilómetros, y puede llevar tanto una ojiva convencional como una carga nuclear, lo que le da una versatilidad brutal en combate.
Ya en 2021 un submarino de la clase Yasen (el Severodvinsk) había disparado un par de estos misiles durante pruebas, pero el Perm será el primero en tenerlos integrados como arma estándar desde el diseño original. El submarino cuenta con ocho sistemas de lanzamiento vertical, cada uno capaz de albergar hasta cuatro misiles Zircon, o alternativamente misiles Onyx o Kalibr, según la misión que se necesite cubrir. Esa flexibilidad para combinar armamento es justo lo que preocupa a los analistas militares occidentales.
Un arma pensada para el sigilo y la disuasión
Más allá de la velocidad de sus misiles, lo que hace especial al Perm es su combinación de sigilo extremo y capacidad de ataque de largo alcance. Los submarinos Yasen-M están diseñados para operar de forma silenciosa, evadir defensas antisubmarinas occidentales y ejecutar misiones tanto contra buques como contra objetivos terrestres, además de perseguir a otros submarinos. Esa polivalencia lo convierte en una plataforma que no se limita a un solo tipo de misión, sino que puede adaptarse según el escenario del momento.
El propio diseño del Perm tuvo que modificarse ligeramente respecto a sus predecesores para acomodar el sistema Zircon, algo que quedó documentado en los papeles preparados para la visita de Vladimir Putin a Murmansk en 2025. Y aunque los datos técnicos exactos siguen clasificados, las cifras conocidas ya bastan para entender que estamos ante una de las plataformas submarinas más avanzadas jamás construidas por Moscú.
Lo interesante es que el Perm no será el punto final de este desarrollo. La industria naval rusa ya trabaja en el noveno submarino de la clase Yasen-M, lo que confirma que fortalecer esta flota es una prioridad absoluta para el Kremlin. Mientras tanto, Rusia sigue siendo el único país del mundo que ha demostrado tener la capacidad de lanzar misiles de crucero hipersónicos desde un submarino, un logro que ningún otro país ha replicado hasta ahora. Con la llegada del Perm, esa ventaja tecnológica se vuelve todavía más concreta, y el resto de potencias navales tendrá que empezar a tomar nota.
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