Starship Flight 14 despegará el 22 de septiembre con una misión histórica para Starlink

SpaceX ya tiene fecha para una de las misiones más importantes en la historia de Starship. El vuelo número 14 del cohete está previsto para el 22 de septiembre de 2026, con una ventana de lanzamiento que comenzará a las 08:15 y terminará a las 09:30, hora del este de Estados Unidos. La compañía ha publicado además una planificación detallada de la cuenta atrás y de las principales fases de la misión.

Este lanzamiento llega con una carga de responsabilidad enorme. El objetivo es poner en órbita 10,000 nuevos satélites Starlink de tercera generación, una cifra que convierte a la misión en un momento decisivo para SpaceX. No se trata únicamente de probar otro vuelo del cohete más grande y ambicioso de la compañía. La empresa quiere demostrar que Starship también puede convertirse en una plataforma operativa para desplegar grandes constelaciones de satélites.

Hasta ahora, SpaceX ha utilizado principalmente sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy para enviar satélites Starlink al espacio. Ambos vehículos han permitido construir una de las mayores redes de Internet por satélite del mundo, con lanzamientos frecuentes y una experiencia operativa muy consolidada. Starship Flight 14 marcará el primer vuelo de este tipo en el que el gigantesco cohete participa directamente en el despliegue de satélites Starlink de nueva generación.

Cuándo será el vuelo 14 de Starship

La ventana oficial del lanzamiento está fijada para el 22 de septiembre de 2026 entre las 08:15 y las 09:30, hora del este de Estados Unidos. Como ocurre habitualmente con las misiones de SpaceX, todos los horarios son aproximados y pueden cambiar por motivos meteorológicos, técnicos o relacionados con la seguridad del vuelo.

La cuenta atrás comenzará mucho antes del despegue. SpaceX tiene previsto iniciar las comprobaciones finales y autorizar la carga de propelentes cuando falten 50 minutos. Después llegará la carga de oxígeno líquido y metano en el propulsor Super Heavy, además de los propelentes destinados a la nave Starship.

A pocos minutos del lanzamiento comenzará el enfriamiento de los motores Raptor. La compañía ha programado el arranque de los motores del propulsor tres segundos antes del momento previsto para el despegue. La secuencia culminará con el encendido y la separación de las dos etapas, una de las maniobras más llamativas de todo el vuelo.

El calendario publicado por SpaceX sitúa el momento de máxima presión aerodinámica apenas 58 segundos después del despegue. El Super Heavy debería apagar la mayor parte de sus motores a los dos minutos y 20 segundos, mientras que la separación en caliente entre el propulsor y la nave ocurriría dos segundos después.

Una misión clave para lanzar 10,000 satélites Starlink

La carga de 10,000 satélites Starlink de tercera generación convierte este lanzamiento en una prueba de enorme escala. El despliegue de tantos vehículos exige comprobar que Starship puede transportar, proteger y liberar una carga masiva en el entorno orbital sin comprometer la trayectoria ni la estabilidad de la nave.

La operación de despliegue está prevista después de la inserción orbital de Starship. Según la planificación oficial, la nave iniciará la maniobra de inserción alrededor de los 25 minutos y 28 segundos de vuelo. El comienzo de la liberación de la carga llegaría aproximadamente a los 34 minutos, con una duración estimada de media hora.

El gran desafío no consiste solo en llegar al espacio, sino en hacer que todo el sistema funcione como una herramienta de lanzamiento reutilizable y repetible. SpaceX necesita demostrar que Starship puede realizar misiones de gran capacidad con una frecuencia suficiente para justificar su desarrollo.

La tercera generación de Starlink está llamada a aumentar la capacidad de la red y mejorar la cobertura y el rendimiento del servicio. Para conseguirlo, la empresa necesita poner en órbita muchos satélites en un plazo relativamente corto. Starship ofrece una capacidad de carga muy superior a la de los Falcon, por lo que podría reducir el número de lanzamientos necesarios para desplegar cada nueva fase de la constelación.

El cambio de vehículo también podría modificar la economía de Starlink. Los Falcon 9 han sido fundamentales para el crecimiento de la red, pero cada misión tiene límites claros de tamaño, volumen y cantidad de satélites. Si Starship consigue desplegar miles de unidades en un solo vuelo, SpaceX podría acelerar de forma radical la expansión de su constelación.

Starship afronta su prueba más importante hasta la fecha

El vuelo 14 será una demostración tecnológica y también una prueba empresarial. Starship nació con la promesa de convertirse en un sistema completamente reutilizable capaz de transportar personas, carga y satélites. Cada misión debe acercar el proyecto a ese objetivo, pero el despliegue de Starlink representa una exigencia mucho más práctica que una simple prueba experimental.

El cohete tendrá que despegar, separar sus etapas, colocar la nave en la trayectoria adecuada, desplegar la carga y regresar para intentar completar las maniobras de recuperación. El plan contempla un encendido de retorno para Super Heavy poco después de la separación y una maniobra de aterrizaje cerca de los siete minutos de vuelo.

La propia Starship también tendrá que completar una larga secuencia orbital antes de regresar a la atmósfera. SpaceX prevé una maniobra de desorbitado casi nueve horas después del lanzamiento, seguida por la entrada atmosférica y el intento de aterrizaje unos minutos más tarde.

Ese calendario deja claro que la misión no termina cuando los satélites quedan liberados. La recuperación de las etapas será igualmente importante para evaluar la viabilidad del sistema. El verdadero éxito de Starship dependerá de que pueda repetir el proceso con seguridad, rapidez y costes controlados.

Durante años, SpaceX ha perfeccionado los lanzamientos de Starlink con Falcon 9 y, en menor medida, Falcon Heavy. El 22 de septiembre comenzará una nueva etapa. Si el vuelo 14 cumple sus objetivos, Starship dejará de ser únicamente el proyecto más espectacular de la compañía para convertirse en una pieza central de su estrategia espacial. La red Starlink será el primer gran banco de pruebas operativo, y sus 10.000 satélites podrían marcar el inicio de la era de los lanzamientos masivos con el cohete más grande jamás desarrollado por SpaceX.

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