
La representante demócrata Ilhan Omar anunció que dejará su vivienda en Washington, D.C., después de que agentes federales la registraran como parte de una investigación criminal que involucra posibles irregularidades migratorias de su familia, un caso que ha desatado críticas por su proximidad a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
En una entrevista con la cadena MS NOW, difundida el miércoles 22 de octubre, la legisladora de Minnesota explicó que la atención mediática y las amenazas que recibe le impiden sentirse segura en el domicilio donde vive con sus hijos. “Obviamente, no puedo seguir viviendo allí, porque nuestra dirección es pública”, afirmó Omar, quien se ha convertido en una de las voces progresistas más visibles del Partido Demócrata y una crítica frecuente del presidente Donald Trump.
La congresista relató que agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) llegaron a su casa alrededor de las 6 de la mañana del 12 de octubre, cuando ella y su esposo todavía estaban en la cama. Los investigadores golpearon la puerta con una orden judicial y permanecieron en el inmueble durante cuatro o cinco horas.
Según su testimonio, los agentes confiscaron 17 objetos, incluidos teléfonos, cuadernos, un libro infantil escrito en somalí y una cámara antigua que su esposo había recibido como regalo. Omar describió a los funcionarios como “intrusivos pero educados” y señaló que documentaron los artículos que se llevaron antes de devolver los demás objetos a su lugar.
El Departamento de Justicia ha ofrecido pocos detalles sobre la investigación, mientras que una fuente conocedora del caso dijo a The Associated Press que las autoridades indagan un posible fraude relacionado con documentación migratoria de familiares de la congresista. Algunos de sus parientes también habrían recibido citaciones del gran jurado.
Omar cuestiona las acusaciones y defiende su llegada a Estados Unidos
Nacida en Somalia, Omar llegó a Estados Unidos a los 12 años junto con su familia, después de que les concedieran asilo. Cinco años después, en 2000, obtuvo la ciudadanía estadounidense. “Estoy segura de que no hice nada malo”, sostuvo durante la entrevista, en la que también cuestionó la posibilidad de que se le atribuya una conspiración migratoria desde su infancia.
“Supongo que sería una tarea enorme acusar a una niña de 12 años por conspirar tan astutamente para defraudar a los servicios de inmigración y poder venir a Estados Unidos”, dijo. El registro provocó fuertes reacciones entre demócratas en el Congreso, quienes cuestionaron tanto la investigación como el momento elegido, a pocas semanas de unos comicios que definirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
Omar busca la reelección en un distrito de Minnesota con sede en Minneapolis, considerado tradicionalmente demócrata, donde se espera que conserve su escaño. Trump negó tener “nada que ver” con el registro, pero esta semana calificó a la legisladora de “una persona muy deshonesta” y afirmó que podría ser deportada o encarcelada.
La congresista considera que la actuación federal forma parte de una campaña de intimidación política. Hasta ahora, las autoridades no han presentado públicamente detalles suficientes para establecer el alcance de las acusaciones.
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