
Estados Unidos retiró este lunes a Siria de su lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”, una designación que el país árabe mantenía desde 1979 y que durante décadas implicó fuertes restricciones económicas y contribuyó a su aislamiento internacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó la decisión después de que concluyera el periodo obligatorio de notificación de 45 días al Congreso. El funcionario aseguró que la medida responde a los cambios registrados en Siria tras el derrocamiento del régimen de Bashar al-Assad y a los compromisos asumidos por el nuevo gobierno.
“Hoy, autoricé la revocación formal de la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo (SST, por sus siglas en inglés), tras la conclusión del período obligatorio de notificación al Congreso de 45 días”, anunció Rubio. Washington también revocó la designación de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), anteriormente conocido como Frente al-Nusra, como “organización terrorista global”. El grupo tuvo un papel central en la ofensiva que terminó con el gobierno de Assad en diciembre de 2024 y estuvo encabezado por Ahmed al-Sharaa, quien posteriormente asumió la presidencia siria.
Rubio señaló que las decisiones representan “otro paso histórico del presidente Trump para brindar al pueblo sirio un camino hacia la prosperidad”, en referencia al cambio de política de Washington hacia Damasco.
Washington apuesta por una nueva relación con Damasco
El gobierno estadounidense destacó las acciones emprendidas por las nuevas autoridades sirias para combatir a grupos extremistas y avanzar hacia una mayor cooperación internacional. Entre ellas mencionó la adhesión de Siria a la Coalición Global para Derrotar al ISIS y operaciones contra redes vinculadas con ISIS, Al Qaeda, Hezbolá y otros grupos alineados con Irán.
“Todas estas medidas se adoptaron en reconocimiento a las acciones positivas emprendidas y a los compromisos asumidos por el Gobierno sirio bajo la presidencia de Ahmed al-Sharaa para desvincularse por completo de los actos de terrorismo internacional”, explicó Rubio.
El acercamiento entre Washington y Damasco se aceleró durante 2025. En noviembre de ese año, Trump recibió a al-Sharaa en la Casa Blanca, en una reunión que marcó un giro después de décadas de sanciones y aislamiento diplomático. Tom Barrack, enviado especial de Estados Unidos para Siria y embajador en Turquía, calificó la eliminación de la designación como un “paso decisivo” para transformar la relación entre ambos países.
El funcionario sostuvo que la medida elimina una barrera para la inversión y la reconstrucción de Siria. Según Barrack, “otro muro cae”, al tiempo que afirmó que el capital, el comercio y la iniciativa empresarial podrán tener un papel mayor en la recuperación del país.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también respaldó la decisión y afirmó que contribuirá a fomentar una mayor inversión para promover la estabilidad política y económica. Sin embargo, el Tesoro aclaró que el levantamiento de esta designación no modifica el compromiso de Estados Unidos de combatir el terrorismo ni de responsabilizar a actores considerados una amenaza.
La eliminación de Siria de la lista no significa el fin de todas las restricciones estadounidenses. Algunas sanciones y medidas permanecen sujetas a procedimientos legales independientes.
Reacción en Damasco y reconfiguración de la lista negra
Damasco recibió la decisión como una oportunidad para atraer inversiones, tecnología y nuevas operaciones financieras internacionales. El ministro de Exteriores sirio, Assad al-Shaibani, la calificó como un “hito histórico”, mientras que el ministro de Finanzas, Mohammed Barnieh, consideró que abre una puerta para una mayor integración económica.
Con la salida de Siria, la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo queda integrada por Irán, Corea del Norte y Cuba, países que han permanecido sujetos a distintas designaciones y cambios de política a lo largo de las últimas décadas.
Sigue leyendo: