Quiñones habla desde el desierto y reitera su lealtad al Vasco Aguirre con la mira puesta en Rafa Márquez

El trajín del fútbol mundial no descansa, y el delantero de la selección mexicana Julián Quiñones se tomó un respiro desde tierras mundialistas para platicar en exclusiva para ESPN, donde no se guardó absolutamente nada.

Prácticamente dijo todo sobre lo que verdaderamente se vive en la Liga Saudí, el amargo trago de la eliminación con el Tricolor y la pura verdad sobre su relación con Javier Aguirre. Agárrense, porque la charla tuvo aspectos interesantes del pasado, presente y futuro del Tricolor.

Del barrio para el mundo: El orgullo de ser reconocido

Para Julián, verse bajo los reflectores internacionales no es obra de la casualidad ni un golpe de suerte. Con una sonrisa que delata su felicidad, el atacante confesó que verse valorado a este nivel es cumplir el sueño que tenía desde que era un morrito que apenas pateaba el balón.

“Es emocionante que la gente me reconozca por todo lo que he hecho y logrado”, soltó Quiñones con el corazón en la mano. Pero ojo, que los aplausos no se le suban a la cabeza. El delantero dejó claro que la clave para mantenerse en la cima no es inflar el ego, sino seguirle taloneando todos los días con la misma receta de siempre: una buena dosis de humildad, los pies de plomo en la tierra y un chingo de sacrificio en cada entrenamiento.

¡No son solo billetes! La verdad sobre el desierto árabe

Muchos piensan que irse a jugar con los jeques es sinónimo de ir a jubilarse o a tomar un período sabático en un camello, pero Quiñones tiene otros datos. Para el ariete, la Liga Saudí se está ganando el respeto del mundo entero a base de puro fútbol y billetazos bien invertidos, pues el nivel de los jugadores que están llegando hace que el torneo crezca a pasos agigantados.

A la hora de hablarles a sus colegas de profesión, Julián no se anduvo con rodeos ni tibiezas. Aunque respeta que cada quien cuide su propia parcela, él recomienda ampliamente armar las maletas y volar al Medio Oriente.

Según sus palabras, es una liga sumamente perra y competitiva que no le pide nada a otras, ideal para quienes buscan mantener el ritmo a tope y no perder el toque fino de cara a los compromisos internacionales.

El dolor de la eliminación y el “Vasco” en el corazón

Por supuesto, no todo fue miel sobre hojuelas. Al tocar el tema de la Selección Mexicana y la dolorosa eliminación en el Mundial, a Quiñones todavía se le nubla la mirada. El delantero reconoció que el golpe dolió en el alma colectiva, pero fue muy pinche honesto al analizar el partido: se toparon con un rival de esos que no te perdonan ni una.

“Tuvieron tres tiros al arco y nos clavaron tres goles”, recordó con un toque de resignación, admitiendo que la falta de concentración en momentos clave fue la kriptonita del equipo mexicano. Sin embargo, se queda con el sabor de boca de haber jugado un partidazo histórico que le dejó el pecho inflado de orgullo.

Eso sí, ante los rumores de pasillo, Julián le echó flores con todo el amor del mundo a Javier Aguirre. Lejos de haber broncas, el futbolista confesó tener una relación de diez con el timonel. Le agradeció públicamente habérsela jugado con él, llevarlo a la máxima fiesta del fútbol y, sobre todo, tener la capacidad de mantener al grupo con el cuchillo entre los dientes y la mente bien enfocada.

Para cerrar con broche de oro, Quiñones le dio el espaldarazo de confianza al nuevo jefe del barco, Rafa Márquez. El delantero confía ciegamente en que el ‘Káiser’ tiene toda la escuela y la calidad necesaria para sacarle jugo a la plantilla y llevar, ahora sí, al Tri directito a lo más alto. ¡Que la boca se le haga chicharrón y así sea!

Seguir leyendo:
-Del Mundial para el mundo porque Julián Quiñones sigue imparable y vacuna al Al Shabab
– Recibimiento de héroe: Julián Quiñones regresa a Arabia Saudita tras brillar en el Mundial
– “Se equivocó el viejo”: Julián Quiñones habla de los cambios de Aguirre en el juego contra Inglaterra