
Josh Shapiro, gobernador de Pennsylvania, firmó este martes una orden ejecutiva que establece nuevas restricciones para los centros de datos de inteligencia artificial (IA), en medio de crecientes preocupaciones por el consumo de electricidad y agua, así como por el impacto que estos proyectos pueden tener en las comunidades y las facturas de los residentes.
Shapiro calificó la medida como una de las regulaciones más estrictas del país y aseguró que los desarrolladores tendrán que asumir los costos asociados con la infraestructura energética que requieran sus instalaciones. “Si la comunidad local no aprueba un proyecto, el estado tampoco lo aprobará”, dijo el gobernador.
La orden obliga a los desarrolladores a cumplir con las Normas de Desarrollo de Infraestructura Responsable del Gobernador, conocidas como Normas GRID. Entre otros requisitos, deberán generar su propia energía y pagar por la electricidad necesaria para sus operaciones.
Una parte significativa de esa generación deberá proceder de fuentes consideradas limpias, entre ellas energía solar, nuclear avanzada y sistemas de almacenamiento en baterías.
Comunidades tendrán mayor poder para aprobar proyectos
Shapiro también ordenó que los centros de datos queden fuera del programa Fast Track de Pennsylvania, diseñado para acelerar determinados proyectos de desarrollo económico e infraestructura. Además, los desarrolladores deberán presentar planes “detallados” ante el Departamento de Protección Ambiental y demostrar que cumplen con las obligaciones de protección del aire y el agua.
El gobernador afirmó que los centros de datos también tendrán que contratar trabajadores locales y establecer un “acuerdo sólido de beneficios para la comunidad”. La medida llega después de que Pennsylvania registrara, según Shapiro, una “cantidad inaceptable de propuestas especulativas para centros de datos que inundan nuestra Mancomunidad”. El estado tendría más de 100 proyectos en distintas etapas de conversación o desarrollo.
El gobernador aseguró que, en caso de una emergencia que provoque una demanda eléctrica superior a la capacidad de la red, los centros de datos deberán ser los primeros en sufrir interrupciones del suministro. “Si estas empresas quieren hacer negocios aquí, deben cumplir con las normas más estrictas del país en materia de desarrollo de centros de datos, a partir de hoy”, declaró Shapiro. “De lo contrario, tendrán que irse a otro lugar”.
La orden fue respaldada por grupos ambientales como Clean Power PA y Conservation Voters of PA, que consideraron que la medida fortalece las protecciones para la red eléctrica y aumenta la supervisión estatal. Sin embargo, la decisión también generó críticas políticas. La tesorera estatal Stacey Garrity, aspirante republicana a la gubernatura, acusó a Shapiro de cambiar de postura después de haber respaldado ampliamente la expansión de los centros de datos.
Garrity sostuvo que el gobernador había sido uno de los principales promotores de esta industria y afirmó que recibió millones de dólares en donaciones de empresas relacionadas con centros de datos.
Un portavoz de la campaña de Shapiro respondió que Garrity es una “política desesperada” y cuestionó su propio historial de respaldo al desarrollo de estos proyectos.
El Partido Republicano del Senado estatal también acusó al gobernador de intentar distanciarse de declaraciones anteriores en las que promovía a Pennsylvania como un centro para el desarrollo de inteligencia artificial. La medida se produce mientras otros estados, incluidos Nueva York, Texas y Maine, han adoptado o analizan restricciones frente al rápido crecimiento de los centros de datos y su demanda de recursos.
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