Casi 1,000 guardias armados fueron desplegados en instalaciones del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) a pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, una operación que ya provoca cuestionamientos por el papel de una empresa privada en la seguridad de centros donde también se procesa correo electoral.
Una investigación publicada por Raw Story reveló que el USPS mantiene un contrato con Prosegur, una multinacional de seguridad privada, para proporcionar estos servicios. Los documentos obtenidos mediante una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información muestran que el gobierno ocultó el monto económico del acuerdo.

De acuerdo con información proporcionada por Frank Albergo, presidente de la Postal Police Officers Association, son aproximadamente 972 guardias armados los autorizados para trabajar en al menos 55 instalaciones, con cerca de 40,000 horas de servicio semanales.
La expansión alcanza centros de ciudades como Atlanta, Chicago, Denver, Indianápolis, Phoenix, San Diego y Tampa.
Un contrato que ya había sido cuestionado
La preocupación no surge únicamente por el momento en que se realiza el despliegue. Un informe de 2022 de la Oficina del Inspector General del USPS encontró que 35 de los 115 guardias de Prosegur revisados —30% de la muestra— trabajaban sin las autorizaciones de seguridad requeridas. El organismo también señaló que no pudo verificar que algunos guardias hubieran completado la capacitación exigida y cuestionó la forma en que USPS medía el desempeño de la empresa.

El historial de Prosegur también aparece en la investigación del medio citado. El medio reportó que el Consejo de Ética del Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega recomendó en 2024 excluir a la compañía de sus inversiones por riesgos relacionados con presuntas violaciones graves de derechos humanos en Brasil. Prosegur rechazó las acusaciones y dijo que no encontró los incidentes señalados por el medio.
La preocupación aumenta por las diferencias en la capacitación. Albergo señaló al medio que los policías postales reciben al menos 1,440 horas de preparación, mientras que la capacitación promedio para guardias armados privados ronda las 40 horas.
“Les están dando armas básicamente sin capacitación”, afirmó Albergo al medio.

USPS niega que el despliegue sea electoral
El Servicio de Inspección Postal sostiene que los guardias tienen una función de seguridad y disuasión.
“Se despliegan para proporcionar seguridad y actuar como elemento disuasorio contra delincuentes o empleados que puedan intentar comprometer el flujo del correo”, explicó un portavoz citado al medio citado.
La misma dependencia aseguró que el despliegue “no es específico de las elecciones”, sino parte de su estrategia general de seguridad.
Aun así, el calendario ha llamado la atención: la presencia de cientos de guardias armados se intensifica justo cuando el USPS se prepara para manejar grandes volúmenes de correspondencia vinculada con las elecciones de noviembre.

Para Albergo, el problema central es la supervisión de estos contratistas privados y la diferencia entre su autoridad y la de los policías postales federales.
“¿Qué van a hacer? La cantidad de ellos es simplemente impresionante”, cuestionó Jim Bjork, exagente de la Policía Postal, según el medio.
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