
Donald Trump intensificó este lunes la presión sobre el Senado al pedir al líder de la mayoría republicana, John Thune, que impida el inicio del receso legislativo de agosto hasta que la Cámara apruebe la denominada SAVE America Act, una reforma electoral que endurecería los requisitos para votar en las elecciones federales y que permanece estancada por falta de apoyos suficientes.
A través de su red social Truth Social, Trump instó a los republicanos a mantener abiertas las sesiones del Senado e incluso volvió a pedir la eliminación del obstruccionismo, el mecanismo parlamentario que obliga a reunir 60 votos para cerrar el debate sobre la mayoría de las iniciativas.
“John Thune no debería permitir que el Senado de los Estados Unidos “se marche” hasta aprobar la Ley SAVE America o, mucho mejor aún, hasta eliminar el filibusterismo; así, los republicanos podrían aprobar rápidamente todo lo que siempre soñaron”, escribió el mandatario.
La petición llega cuando restan pocas semanas para el receso legislativo y después de varios intentos fallidos de los republicanos para sacar adelante la propuesta, considerada por Trump como una prioridad rumbo a las elecciones intermedias de noviembre. El propio Thune ha reconocido públicamente que su bancada no cuenta con los votos necesarios para aprobar la iniciativa ni con el respaldo suficiente para modificar las reglas del Senado.
La SAVE America Act obligaría a quienes se registren para votar en elecciones federales a presentar pruebas documentales de ciudadanía estadounidense, además de establecer requisitos más estrictos de identificación oficial. Sus promotores sostienen que la medida fortalecería la integridad del sistema electoral y evitaría el voto ilegal, pese a que la legislación federal ya prohíbe votar en comicios federales a quienes no sean ciudadanos estadounidenses.
La iniciativa, sin embargo, ha provocado una fuerte reacción del Partido Demócrata y de organizaciones defensoras de los derechos civiles, que advierten que millones de ciudadanos podrían enfrentar obstáculos para ejercer el voto debido a la dificultad para obtener documentos como certificados de nacimiento o pasaportes, especialmente entre adultos mayores, mujeres que cambiaron de apellido tras casarse y personas de bajos recursos.
El proyecto también se ha convertido en un nuevo punto de fricción dentro del propio Partido Republicano. Aunque Trump ha insistido durante meses en que la reforma debe aprobarse antes de los comicios, varios senadores consideran inviable avanzar mientras no existan los 60 votos requeridos para superar el filibusterismo. Thune ha reiterado que modificar esa regla no forma parte de sus planes, pese a las presiones del mandatario y de legisladores afines al movimiento MAGA.
La Cámara de Representantes aprobó previamente una versión de la propuesta, pero el texto permanece detenido en el Senado desde su recepción, sin que exista una fecha definida para una nueva votación. Los republicanos controlan actualmente 53 de los 100 escaños de la Cámara alta, una cifra insuficiente para superar el umbral de 60 votos que exige el reglamento para avanzar en la mayoría de los proyectos de ley.
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